Los ataques de Bruselas, ¿un intento más de convertir Europa en una extensión de la guerra en Siria?

mar 26th, 2016 | By | Category: Opinión, Portada

Una vez más Europa se levanta sobresaltada por los intentos frenéticos del yihadismo en convertir este viejo continente en un frente de guerra como en Siria o Irak. Ayer fue en Francia, hoy en Bélgica, pero mañana puede ser cualquier país, porque lo suyo es eso una guerra contra ese Occidente que califican de diabólico por inspirar su sociedad en valores como la libertad y la igualdad, algo que les repele profundamente.

Nuestra solidaridad con el pueblo belga. Notre solidarité avec le peuple belge.

Nuestra solidaridad con el pueblo belga. Notre solidarité avec le peuple belge.

VoxTempli – 220316.- Hasta el momento de elaborar esta crónica, la información sobre los atentados de Bruselas son confusos y a veces contradictorios, incluso las propias autoridades belgas afirman que puede haber más a lo largo del día. Las alertas se disparan con la doble explosión ocurrida en el principal aeropuerto de Bélgica, Bruselas-Zaventem, que ha dejado muertos y numerosos heridos, tras las explosiones producidas poco después de las ocho de la mañana en el hall del edificio terminal, en las inmediaciones de la zona de facturación de American Airlines.

Poco después se producía otra explosión en la estación de metro de Maalbeek, en pleno centro de Bruselas y muy cerca de las instituciones europeas, desgraciadamente engrosando el número de víctimas.

En cuanto a la autoria, aunque hasta el momento nadie lo ha reivindicado, las afirmaciones de testigos que hablan de que antes de las explosiones se escucharon disparos y gritos en árabe, de un suicida, dejan poco duda de su autoria, máxime cuando estos atentados se producen tres días después de la detención en suelo belga de Salah Abdeslam, yihadista huido tras los atentados de noviembre en París que costaron la vida a 130 personas.

Por desgracia la imagen de una Europa escenario de ataques, explosiones y tiroteos en sus principales capitales han agitado a los estados de la Unión Europea, pero también a la opinión pública, que ha visto como los yihadistas exportan la guerra Siria e nuestro suelo y provocan, como en Bruselas, estados de sitio que no se habían vivido en este país desde la II Guerra Mundial, sin que sus gobiernos sean capaces de protegerles.

Inmediatamente los estados comunitarios han hecho lo previsible, endurecer su estrategia antiterrorista con redadas antiyihadistas  y el aumento del control sobre los elementos más extremistas de las diferentes comunidades islámicas. Medidas que, como los propios hechos demuestras una y otra vez, no valen para nada en un fenómeno difícil de combatir, pero imposible con las medidas actuales.

Y es que uno de los principales errores de la política de los estados miembros es calificar al terrorismo yihadista como “terrorismo”, porque carece de esas otras connotaciones que enfocarían el problema como actos terroristas, como en su caso practicaba la OLP en suelo europeo. En esta ocasión Europa se enfrenta no a cuatro terroristas armados con una pistola o un AK-47 que asaltan un avión y que preparan su huida tras cometer el atentado o secuestro, hablamos de comandos adiestrados y curtidos en la guerra de Siria e Irak, que reciben a los policías con lanzagranadas y que cuentan con el apoyo de un amplio sector de la población de nacionales residentes en Europa que les camufla, ayuda logísticamente y nutre sus filas. Las escenas de la reciente detención de Salah Abdeslam, donde la policía debe contener a los habitantes del barrio donde fue detenido que querían entorpecer la detención, es viva prueba de ello.

Desde comienzos de 2015 ha quedado demostrado que el terror yihadista no es importado, que late en el corazón de Europa y que aumenta por el constante aumento del flujo de europeos que viajan a Siria e Irak para unirse a sus filas. A lo hay que añadir, como ya demostró la masacre de París, que junto a los miles de victimas de la guerra siria que buscan refugio en Europa también llegan combatientes del Daesh dispuestos a que el conflicto afecte directamente a nuestros países.

Ante este conflicto los gobiernos de la Unión Europea intentan coordinar medidas de contraterrorismo, en un primer momento intentando evitar que ciudadanos europeos se marchen a luchar a Siria a Irak contribuyendo así a realizar las horribles masacres con las que nos tienen acostumbrados y a entrenarse militarmente para regresar a Europa y poner en práctica sus técnicas de guerra en el viejo continente y en un segundo lugar teniendo controlados a los más extremistas.

Estas medidas han resultado ineficaces, todas vez que los combatientes siguen saliendo y entrando a su antojo por nuestras fronteras y que el número de yihadistas identificados como posibles autores de asaltos en Europa o de irse a los frentes de guerra de Oriente Medio es tan elevado que es imposible mantenerlos vigilados las 24 horas del día, no habría policías para ello.

Pero también son ineficaces porque la propia legislación Europea favorece la posibilidad de actuar a los yihadistas en ese histórico debate Europeo de seguridad a cambio de libertad. Así pocos son los países que hayan valorado tomar medidas para que los nacionales que marchen a la guerra siria o iraquí sean despojados de su ciudadanía y que por tanto no puedan regresar a suelo europeo. Como tampoco se colabora estrechamente con las autoridades de los países del norte de África y Oriente Medio todavía libres de la tiranía del Daesh dentro de un teatro de operaciones global contra el Daesh. Porque es eso, una guerra internacional con otros medios, y no terrorismo.

Ni tan siquiera los estados europeos son capaces de ponerse de acuerdo en trabajar en la prevención, que pasa obligatoriamente por la necesidad inexcusable de que las comunidades islámicas asentadas en Europa deben integrarse en la sociedad Europea y cumplir todas y cada una de las leyes de los estados miembros, toda vez que la libertad religiosa la tienen garantizada.

Los expertos coinciden en afirmar que el terror yihadista es una realidad que no tiene fácil solución y que sólo respuestas coherentes y a largo plazo podrán minimizar el impacto de este fenómeno en nuestras sociedades, que en última instancia lo que buscan es un cambio social, por medio de unas creencias religiosas,  a través de actos violentos.

Para evitar las acciones de los comandos yihadistas que operan en Europa hay que trabajar con contención y prevención, pero esto tan sólo son medidas a muy corto plazo para detener a sus componentes o para evitar que se integren nuevos miembros;  pero es necesario ser concientes que estos comandos actúan apoyados por una amplia base social de sus comunidades y que les permiten confundirse con el resto.

Junto a estas medidas la comunidad internacional debe trabajar con una sola voz para acabar con el foco actual que nutre ideológica, estratégica y logísticamente a estos comandos, que principalmente radica en Oriente Medio. Por un lado colapsando sus ingresos económicos (no es admisible que países que quieren entrar en Europa como Turquía sean sospechosos del tráfico de petróleo del Daesh por sus fronteras), anulando los apoyos que reciben de países del Golfo Pérsico, interviniendo militarmente en coordinación y bajo mandato de la ONU allí donde sea necesario para acabar con el Daesh y poner bajo el Tribunal Internacional a sus cabecillas y dando protagonismo a los principales actores de este conflicto para resolverlo, los musulmanes, pues en el transfondo subyace una guerra entre tres concepciones del Islam (suní, chií y la del Daesh).

Mientras la Unión Europea siga sin aceptar la realidad y la magnitud con la que se enfrenta, sin que tenga una visión común conflicto en territorio europeo, las respuestas no tendrán efecto alguno y los ciudadanos de Europa tendremos que vivir a diario con el riesgo a morir al coger el metro o el autobús.

Desde VoxTempli queremos dar nuestro pésame a las víctimas de los ataques de hoy en Bélgica. Nuestra solidaridad con el pueblo belga. Notre solidarité avec le peuple belge.

Nuestra solidaridad con el pueblo belga. Notre solidarité avec le peuple belge.

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