Hoy, celebración del Corpus Christi, tenemos presente a los cristianos perseguidos.

may 26th, 2016 | By | Category: Iglesia Católica, Portada

Y en este día tan importante para los cristianos no es posible dejar de recordar a nuestros hermanos de Oriente Medio, porque si esta festividad nació con el objetivo de reafirmar abiertamente la fe del Pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía, hoy no hay mejor ejemplo que ellos que pruebe mayor reafirmación de fe que quienes están siendo asesinados por no regenerar de Jesucristo y de su ejemplo.

Oficio religioso en iglesia de Alepo (Sitia).

Oficio religioso en iglesia de Alepo (Sitia).

VoxTempli – 260516.- Hoy los cristianos celebramos el Corpus Christi, después de la Navidad y la Pascua, nuestra fiesta más solemne y popular de la cristiandad.

Y es que toda la vida del cristiano gira en torno a la Eucaristía, ya que, a través del misterio de la consagración del pan y del vino, Jesús se hace presente en medio de la Iglesia y el Corpus está destinado justamente a proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Y en este día tan importante para los cristianos no es posible dejar de recordar a nuestros hermanos de Oriente Medio, porque si esta festividad nació con el objetivo de reafirmar abiertamente la fe del Pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía, hoy no hay mejor ejemplo que ellos que pruebe mayor reafirmación de fe que quienes están siendo asesinados por no regenerar de Jesucristo y de su ejemplo.

El Papa Benedicto XVI explicaba que la fiesta se remonta al siglo XIII, donde Santa Juliana de Cornillón tuvo una visión que “presentaba la luna en su pleno esplendor, con una franja oscura que la atravesaba diametralmente. El Señor le hizo comprender el significado de lo que se le había aparecido. La luna simbolizaba la vida de la Iglesia sobre la tierra; la línea opaca representaba, en cambio, la ausencia de una fiesta litúrgica (…) en la que los creyentes pudieran adorar la Eucaristía para aumentar su fe, avanzar en la práctica de las virtudes y reparar las ofensas al Santísimo Sacramento”.

La buena causa de la fiesta del Corpus Christi conquistó también a Santiago Pantaleón de Troyes, que había conocido a la santa durante su ministerio de archidiácono en Lieja. Fue precisamente él quien, al convertirse en Papa con el nombre de Urbano IV, en 1264 quiso instituir la solemnidad del Corpus Christi como fiesta de precepto para la Iglesia universal, el jueves sucesivo a Pentecostés.

Así la fiesta comenzó a celebrarse en Lieja (Bélgica) en 1246, tras la petición de  Juliana de Cornillón a las autoridades eclesiásticas y fue ese año cuando el obispo de Lieja, Roberto de Theorette, ordenó que se celebrara al año siguiente. El obispo murió en octubre pero igualmente se cumplió su orden y al año siguiente se celebró el primer Corpus.

Más adelante, el Papa Urbano IV instituyó la celebración del Corpus Christi para la Iglesia católica universal, fijándola el jueves después de la fiesta de la Santísima Trinidad. Este día también se denomina el Día de la Caridad, porque el amor cristiano tiene su fuente en este misterio.

Es por lo que hoy, si Cristo nos ama hasta el extremo de dar su vida por nosotros, también nosotros debemos amar a los demás hasta la entrega de nuestras vidas, en esto consiste la caridad cristiana, y el mayor ejemplo para los cristianos hoy en día lo encarnan nuestros hermanos de Oriente Medio, que sufren toda clase de penalidades, persecuciones y genocidios entregados en cuerpo y alma a Jesús y su mensaje.

Mientras tanto los cristianos que tenemos una vida más fácil, segura y acomodada no podemos decir sinceramente que participamos de la Eucaristía, en la Comunión, y que asistimos con profunda devoción y recogimiento a la procesión del Corpus, si, al mismo tiempo, no nos entregamos a Jesucristo de la misma forma. Por ello es de justicia que recordemos en el Corpus Christi 2016 a nuestros hermanos de Oriente Medio.

Así es el día del Corpus Christi para los cristianos de oriente Medio

Los cristianos de Alepo (Siria) siguen asistiendo a los oficios religiosos bajo la amenaza de los misiles y los francotiradores.

Los cristianos de Alepo (Siria) siguen asistiendo a los oficios religiosos bajo la amenaza de los misiles y los francotiradores.

Egipto como los demás países de Oriente Medio, no admite la separación entre religión y Estado, siendo el Islam la religión oficial. Así, los cristianos se enfrentan a un ambiente cada vez más hostil provocado por el auge del fundamentalismo organizado que representan los Hermanos Musulmanes, o el más radical todavía de los salafista”.

En Líbano, la vecina catástrofe de Siria no ha favorecido a los cristianos que se encuentran políticamente divididos, apoyando a una u otra de las dos partes musulmanes en lucha: los chiitas y los sunitas. La presencia de más de un millón de refugiados sirios como consecuencia de la guerra, muchos de ellos cristianos, está produciendo un importante cambio en la situación demográfica del país, al igual que ocurrió con exilio palestino en Líbano después de las guerras árabe-israelíes.

En Siria,  los cristianos constituyen del 4 al 9 por ciento  en una población de 20 millones de personas (divididas entre cristianos griegos ortodoxos, siríacos, melquitas, jacobitas, armenios y latinos), si bien algunos textos elevan esta cifra hasta contabilizar dos millones de personas repartidos en pueblos de mayoría cristiana y las grandes ciudades de Alepo y Damasco.

En Palestina, los cristianos eran alrededor del 8 por ciento  en la Ribera Occidental y 0,7 por  ciento en Gaza, lo que supondría unos 180.000 personas en los años noventa.  Este número ha disminuido fuertemente en los últimos años debido a la presión de las organizaciones islamistas palestinas.

En Jordania, los cristianos representan un porcentaje entre el 2.8 por ciento y el 6 por ciento de una población de 6,5 millones, lo que supone entre 174.000 a 390.000 personas, con una fuerte disminución con respecto al porcentaje del 18 por ciento a principios del siglo XX.

En Irán, los cristianos suponen unas 80.000 personas, en su mayoría armenios ortodoxos junto con algunos miles de asirios (hasta 40.000) para una población total de 74 millones de ciudadanos iraníes.

Aunque la situación de los cristianos no ha sido nunca fácil, deben ser considerados actualmente verdaderas víctimas de una depuración étnica llevada a cabo por los yihadistas radicales, que buscan instaurar una uniformidad religiosa en una tierra donde durante siglos convivieron con amplios grados de tolerancia las tres grandes religiones monoteístas.

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