San Juan de Acre: tras la huella de los templarios.

ago 18th, 2016 | By | Category: Noticias Templarias, Portada

Acre es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo, ya que data de los tiempos del faraón Tutmosis III. Es una localidad de intrigas, donde se puede caminar por un auténtico laberinto de calles y explorar los restos de las conquistas de los cruzados, musulmanas y otomanas. Paseando por la muralla se puede disfrutar de una vista espectacular del mar y la ciudad de Haifa. Acre se convirtió en la capital política y administrativa del reino latino tras la pérdida de Jerusalem y en plaza fuerte de la Orden del Temple.

San Juan de Acre fue una ciudad estratégica para la Orden del Temple en sus campañas en defensa de Tierra Santa.

San Juan de Acre fue una ciudad estratégica para la Orden del Temple en sus campañas en defensa de Tierra Santa.

VoxTempli – 180816.- La ciudad de San Juan de Acre, Akko en hebreo, se encuentra en la cima del promontorio que hay al norte de la Bahía de Haifa, en Israel.  Es una ciudad muy antigua, de hecho, podemos remontarnos al período helenístico o a los mismos romanos, quienes la convirtieron en uno de los puertos principales del Mediterráneo, pero sin duda, el momento histórico más interesante de la ciudad y por lo que se hizo más famosa, fue el de los cruzados. Akko estaba protegida por la muralla que construyeron los romanos y situada junto a un puerto de aguas profundas, lugar idóneo para que se establecieran los caballeros de la Orden del Temple durante sus incursiones a Tierra Santa.

Los cruzados fundaron el reino latino de Jerusalén en 1099 y, para reforzar la seguridad de su reino, empezaron a construir un sofisticado y complejo sistema de fortificaciones, murallas y torres a todo lo largo de la ciudad siguiendo el mar, desde el este hasta el sur, ya que al oeste y al norte ya existía una muralla anterior que, en aquellos tiempos, debía ser doble. Aunque también es cierto que todo fue inútil cuando llegaron los musulmanes, quienes, poco después de la victoria en la batalla de los Cuernos de Hattin en 1187, evacuaron la ciudad, entregada a Saladino y a sus habitantes cristianos.

Entonces los cruzados sitiaron la ciudad en 1188, pero no tuvieron éxito a la hora de derribar las murallas que ellos mismos habían construido y no se recuperó Acre hasta el 12 de julio de 1191, cuando los musulmanes la entregaron a Ricardo Corazón de León y al rey francés Felipe Augusto, líderes ambos de la tercera cruzada. Así los cruzados gobernaron la ciudad durante los siguientes 100 años y Acre se convirtió en la capital política y administrativa del reino latino, ya que Jerusalén aún quedaba en manos de los musulmanes. Además, era el nexo entre Tierra Santa y la Europa cristiana.

El palacio o castrum de los cruzados estaba al norte de la ciudad, protegido por las murallas. Cerca del puerto, los comerciantes del ejército, conocidos como comunes, se establecieron provenientes de Venecia, Pisa y Génova. Cada cuartel tenía su propio mercado con almacenes y tiendas e incluso pozos para las familias de los mercaderes. Había también centros para varias órdenes militares y otros muchos edificios públicos como iglesias y hospitales. A principios del siglo XIII se fundó un nuevo cuartel residencial, llamado Montsmusard y a mediados de siglo, Luis IX de Francia, fue el mecenas de la ciudad y la convirtió en un lugar próspero.

En la última batalla entre cruzados y musulmanes, que tuvo lugar en 1290 tras un largo asedio por parte de los mamelucos, una parte de la muralla norte fue derribada y la ciudad fue conquistada el 18 de mayo de 1291. Esta fecha marca el final de presencia cruzada en Tierra Santa. Y lo peor es que la mayoría de los edificios de los cruzados fueron destruidos durante los siglos XVIII y XIX, cuando Acre fue parte del imperio otomano.

Vestigios de los cruzados en San Juan de Acre

Las ruinas del período de los cruzados se descubrieron en Acre en los años 50 y 60 del siglo XX. Por ejemplo el campamento de los Hospitalarios, situado en la parte norte de la ciudad vieja. El complejo tenía cerca de 4.500 metros cuadrados, con pasillos y amplias habitaciones construidas alrededor de un patio central. Las paredes eran muy gruesas y fueron construidas con kurkar (piedra local de arenisca) y el complejo fue fortificado con  murallas de piedra. Hay amplias aberturas en las paredes del patio que conducían a los pasillos y a los cuartos que lo rodean. Había también una escalera bastante ancha, de unos 4 metros y medio que llevaba desde los arcos del patio hasta el segundo piso. Una extensa red de conductos de desagüe llevaba el agua de lluvia desde el patio hasta una alcantarilla principal. En la esquina al sudoeste del patio estaba el pozo de piedra que garantizó el abastecimiento de agua a los residentes.

Al sur del patio también hay un hall conocido como la Cripta de San Juan. Es de estilo gótico, rectangular con un techo muy alto, tiene además  varias chimeneas, que indican que debió servir como cocina y comedor. Además en dos esquinas del hall hay talladas en piedra, flores de lis, símbolo de la familia real francesa. Al sur del propio hall hay una especie de edificio llamado al-Bosta en el que hay un largo pasillo con varios embarcaderos. Lo cierto es que este edificio subterráneo sí parece ser la cripta de San Juan sobre el que fue construida la propia iglesia y que fue descubierta durante las excavaciones.

Al  norte del patio central hay un pasillo muy largo, paralelo a los pasillos subterráneos, conocido como La sala de los caballeros. En un lado están las puertas que dan al patio y en el otro hay ventanas y una puerta que da salida a una de las calles principales de la ciudad de los cruzados. Estos eran los barracones de los Hospitalarios.

Al este, los pilares del pasillo evidencian que esta parte debió ser utilizada como hospital, sobre el cual es probable que estuviera el palacio de cuatro pisos que representan algunos dibujos contemporáneos. La mayoría de los edificios en el lado occidental del patio permanecen aún sin desenterrar. En la parte norte de esta zona había un baño público, con 30 cubículos en cada  piso. También se encontró un avanzado sistema de alcantarillado para las aguas residuales bajo estos edificios.

Otro ejemplo, son las calles de la ciudad cruzada, aunque sólo han sido descubiertas algunas de ellas. En la actual ciudad vieja, está el cuartel de Genoese y allí hay una porción de 40 metros, expuesta al público, va de este a oeste y tiene 5 metros de ancho. A ambos lados están los edificios, cuarteles y las salas que hacían las veces de tiendas. En el cuartel templario al sudoeste de la ciudad hay otra porción de calle descubierta, era una de las calles principales que conducía al puerto. Varios edificios cruzados a lo largo de esta calle fueron enterrados por las construcciones otomanas posteriores.

La localización de las murallas es algo bien conocido gracias a los detalles de los mapas contemporáneos que han sobrevivido. Algunas de ellas están enterradas bajo los edificios otomanos y otras fueron dañadas por las construcciones modernas. Cerca de la esquina noroeste de las fortificaciones otomanas aún se mantiene una porción de las cruzadas, de piedra arenisca (kurkar). Muy cerca, hacia el este, hay una parte de la esquina de la torre construida también con unas piedras kurkar muy grandes y que tiene casi 6 metros. Justo frente a la torre hay un foso de 13 metros de profundidad, protegido por otra pared en el lado opuesto, que pertenece a la fortaleza externa y que fue construido en el siglo XIII para proteger el nuevo cuartel de Montmusard. Es probablemente la torre veneciana que se observa en los mapas del período cruzado.

En la costa, a unos 750 metros hacia el norte de la ciudad vieja hay restos de los fosos de la construcción de una torre circular con una pared que se extiende hacia el éste de la misma y que hoy están cubiertos por el mar. Se supone que es la torre redonda que estaba sobre el extremo occidental de la muralla que rodeaba el cuartel de Montmusard.

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