El extraño matrimonio entre izquierda radical e islamismo.

ago 10th, 2017 | By | Category: Otras Noticias, Portada

El periodista americano Dennis Mitzner afirmó que la izquierda pasa por alto la religiosidad islámica porque ve a los musulmanes como parte de su propia lucha contra la hegemonía occidental “miran a cristianos y judíos y ven riqueza, miran a los musulmanes y ven pobreza” y mientras tanto en Occidente el islam se deja querer por los radicales, así, vota a esa misma izquierda atea, como ocurrió en las presidenciales francesas, porque gracias a ella consigue concesiones, sin más; permitiéndoles incluso importar sus leyes y costumbres de sus lugares de origen, aunque en la mayoría de las ocasiones sean contrarias a las leyes de los países que les acogen.

Una vez hayan vencido a su enemigo común, el imperialismo occidental con base cristiana, llegará el momento de luchar entre ambos. Si gana la izquierda radical impondrá sus políticas anti islam (la no discriminación de los homosexuales, de las mujeres, el laicismo, etc.) y si ganasen los islamistas los izquierdistas sufrirán el mismo destino que sus enemigos imperialistas, la sumisión a sus preceptos o la muerte.

Una vez hayan vencido a su enemigo común, el imperialismo occidental con base cristiana, llegará el momento de luchar entre ambos. Si gana la izquierda radical impondrá sus políticas anti islam (la no discriminación de los homosexuales, de las mujeres, el laicismo, etc.) y si ganasen los islamistas los izquierdistas sufrirán el mismo destino que sus enemigos imperialistas, la sumisión a sus preceptos o la muerte.

VoxTempli – 100817.- Aunque no suele ser lo habitual, no son pocos los politólogos que se preguntan por la extraña relación entre la izquierda totalitaria y el islamismo, maridaje que no pocos intentan resumir con la conclusión de que este se produce porque el radicalismo islámico busca la sumisión y el control del individuo, en plena coincidencia con la izquierda totalitaria que necesita gobernar sin contestación; mientras que la democracia, fundamentada en los valores cristianos y de la civilización griega, forma a seres libres y rebeldes, contestatarios.

Pero para la gente normal y corriente, la que no entiende de tecnicismos pero comprende la realidad de las cosas, le resulta incomprensible que algunas izquierdas admiren y ayuden al islamismo, o por lo menos no condene sus excesos, mientras centran sus esfuerzos por erradicar las raíces cristianas. El propio ex presidente Zapatero, que muchos califican de centro-izquierda, declaraba ser admirador del islam, una palabra que significa “sumisión”.

Para los que no tengan mucha memoria, basta retrotraernos pocos años atrás, a 2003 cuando los Estados Unidos invadieron Irak, para comprobar la coincidencia de planteamientos entre el islamismo y la izquierda antiimperialista, incluso todavía hoy es posible buscar en Google y encontrar posicionamientos intelectuales de izquierda radical culpando a los Estados Unidos de los atentados del 11-S, como una forma de justificar este crimen con un “los americanos se lo merecían”, sin contar con todo tipo de fantásticas conspiraciones.

Basta con observar una lista parcial de intelectuales de izquierdas que mostraron una actitud ambigua, justificaron o incluso celebraron públicamente el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York de 2001 para hacerse una idea de la amplitud del fenómeno: Jean Baudrilliard, Damien Hirst, Norman Mailer, Dario Fo, Nelson Mandela, Harold Pinter, Arundhati Roy, Jose Saramago, Susan Sontag, Karlheinz Stockhausen, Oliver Stone, Hunter S. Thompson, Ted Turner, Desmond Tutu, Peter Ustinov, Gore Vidal, etc.

Más claro lo tenemos en el apoyo explícito al grupo terrorista Hezbolá, donde incluso hemos visto a manifestantes vascos enarbolando por las calles su bandera y atacando a Israel. Y seguro que muchos recuerdan las multitudinarias manifestaciones contra la “participación” española en las guerras de Irak o Afganistán, en las que junto a eslóganes y consignas antimilitaristas aparecían otras que intentaban identificar la civilización occidental como el demonio y la oriental como panacea de los derechos y libertades.

Parece más que evidente que, no sólo en Europa, la izquierda radical y el islamismo hacen causa común en muchos temas, que le lleva a la primera en no pocas ocasiones a guiñar un ojo al islamismo, como es el caso de la acogida dada en Londres, alcalde de Londres laborista, al líder de los Hermanos Musulmanes, el jeque Yusuf al Qaradaui, incluso en la lista de terroristas incluso por países musulmanes.

Tampoco pasan desapercibidas estas coincidencias en otros países, como ocurre en Venezuela, desgraciadamente en primera línea informativa por el endurecimiento y radicalización del dictador de extrema izquierda Maduro cuyo régimen opresor, ya desde la época de su antecesor Chávez, cuenta con el apoyo de Irán.

No es nada nuevo

Pero este extraño matrimonio entre izquierdistas e islamistas no es algo nuevo, hace ya muchos años, desde el origen del comunismo, que se apoyan mutuamente, aunque los postulados de unos aparezcan a primera vista totalmente contrarios a los de los otros, especialmente por el tema religioso, que el comunismo tan ferozmente ataca, pero que es la base que sustenta al islamismo.

Ya desde la revolución bolchevique de 1917 los comunistas trabajaron junto a los islamistas en Asia para acabar con el imperialismo, como es el caso de Afganistán, donde islamistas y comunistas lucharon con ideas distintas pero justos contra el Imperio británico para unos y el capitalismo occidental para otros.

El colmo se produce al finalizar la II GM, donde los dirigentes soviéticos decían haber encontrado un contenido “democrático nacional” en el islam e interpretar su énfasis en la igualdad, la caridad o el reparto de la propiedad. Comunistas como Maxime Rodinson, llegaba incluso a encontrar similitudes entre Mahoma y Stalin.

Y qué decir del apoyo mutuo entre el terrorismo palestino y de izquierdas, especialmente en los años 70-80, donde las células comunistas en Europa facilitaban ayuda logística a los terroristas palestinos que cometían atentados en suelo europeo y estos a su vez llegaban a suministrarle armas y entrenamiento en sus campos en el Norte de África.

Es cierto que a mediados del siglo pasado hubo ciertos desencuentros entre izquierdistas e islamistas, sobre todo a causa de los izquierdistas locales en los países de Oriente Próximo, claramente laicos y por tanto contrarios a la sumisión al islam, el caso más claro lo encontramos en países como Turquía, Siria, Túnez, Libia, etc.

Pero esta extraña pareja dejó aparcadas sus diferencias desde comienzo del siglo XXI, especialmente desde los atentados a las Torres Gemelas, desde entonces la causa común entre ambas, el odio hacia los Estados Unidos, les ha unido. Así no es de extrañar el apoyo masivo en las calles de Europa de la izquierda radical a toda acción militarista del gigante norteamericano, mientras se mantenían en absoluto silencio ante las barbaridades de los yihadistas a poblaciones y religiones minoritarias en la zona.
Ha sido llamativo como ha ido menguando el apoyo tradicional de la izquierda a los kurdos del PKK conforme estos han ido recibiendo apoyo militar y entrenamiento por parte de las fuerzas americanas.

Incomprensible

Está clara la coincidencia en muchos planteamientos entre izquierda radical, y algunas veces no tan radical, y los que luchan por subyugar a los ciudadanos con la sharia. Motivo por el surgen muchas preguntas ¿cómo se conjuga la defensa acérrima de la izquierda occidental por los derechos de la mujer mientras estos desaparecen en los países bajo la ley islámica de sus socios? ¿Cómo se lleva la apuesta laicista con la confesionalidad total de sus amigos? Porque lo cierto es que, salvo la eliminación de las libertades, no hay nada más contrario a todo lo que defiende la izquierda radical que el islamismo; pero a pesar de todo son aliados, unos contra el imperialismo capitalista y otros contra el Occidente de raíces cristianas que tanto odian.

España es tal vez hoy el mayor ejemplo de esa relación de intereses comunes entre izquierdismo e islamismo. Es el caso de Podemos, el partido de extrema izquierda que apoya abiertamente la dictadura de maduro, y que ha sido capaz de no firmar, como así los han hecho el resto de los partidos españoles, un pacto nacional contra el terrorismo islámico. El eurodiputado de esta formación, Miguel Urbán, afirmó que: “Hay muchísima gente que aquí, en Occidente, no tiene ninguna salida y yo creo que son elementos estructurales en donde hemos fallado. No sólo en la seguridad, no sólo en las agencias de información”, mostrando lo que para muchos españoles era una postura más que comprensiva con los radicales islámicos.

El propio líder de esta formación política radical, Pablo Iglesias, afirmaba en relación a los atentados yihadistas que: “la respuesta a la barbarie no es la venganza, sino hablar” o incluso otros líderes de este partido fueron más allá y de alguna forma justificaban los atentados islamistas en Francia porque: “el Gobierno de Hollande responde a las muestras de solidaridad y de condolencia con más terrorismo desde el aire. Un acto indecente que no resolverá nada”.

Ante estas declaraciones muchos vuelven a hacerse la pregunta de ¿cómo la izquierda radical es capaz de ayudar al islamismo justificando sus actuaciones cuando este supone un concepto de sociedad radicalmente distinto a los planteamientos comunistas y socialistas? ¿Cómo siempre proviene alguna justificación del islamismo de manos de la izquierda más radical? ¿Cómo es posible un matrimonio tan anti natural como el que une al islam con la izquierda?

Preguntas de difícil respuesta pero a la que algunos politólogos y sociólogos comienzan a dar explicaciones. Desde una alianza de intereses, por aquello del “enemigo de mi enemigo es mi amigo” o hasta quienes la achacan a la pérdida de apoyo obrero a la izquierda conforme el capitalismo fue haciendo crecer a las clases medias y por tanto la izquierda radical necesitaban encontrar otro tipo de opresiones para fundamentar su lucha, apareciendo aquí los pobres musulmanes oprimidos por el imperialismo colonial, hasta las políticas de género.

Sin duda el pegamento que les une es el enemigo común, el imperialismo occidental, y su base cristiana, como explica perfectamente el periodista y autor británico Peter Hitchens: “La hostilidad de la izquierda hacia el cristianismo es específica, porque el cristianismo es la religión de sus propios hogares y de su tierra. El islam ha sido un credo distante y exótico que nunca se les ha enseñado como una fe viva y probablemente nunca se les ha propuesto en la práctica como opción de vida. Por tanto pueden simpatizar con él porque es el enemigo de su monocultura y como un factor anticolonialista y, por tanto, progresista. Algunos marxistas formaron alianzas con los musulmanes británicos pese a sus muy reaccionarias actitudes con respecto a las mujeres y los homosexuales. Otros prefieren vivir en un estado de doble pensar no resuelto.”

El periodista americano Dennis Mitzner, da un paso más y afirma que la izquierda pasa por alto la religiosidad islámica porque ve a los musulmanes como parte de su propia lucha contra la hegemonía occidental. “El islam no parece a la izquierda una amenaza en el mismo sentido que el cristianismo o el judaísmo. Miran a cristianos y judíos y ven riqueza; miran a los musulmanes y ven pobreza”. Siendo hijos de Marx, “ver el mundo bajo el prisma de las condiciones económicas es perfectamente lógico”.
Mientras tanto en Occidente el islam se deja querer por la izquierda, así vota a esa misma izquierda atea, como ocurrió en las presidenciales francesas, porque gracias a ella consigue concesiones, sin más, permitiéndoles incluso importar sus leyes y costumbres de sus lugares de origen, aunque en la mayoría de las ocasiones sean contrarias a las leyes de los países que les acogen.

Una vez hayan vencido a su enemigo común, el imperialismo occidental con base cristiana, llegará el momento de luchar entre ambos. Si gana la izquierda radical impondrá sus políticas anti islam (la no discriminación de los homosexuales, de las mujeres, el laicismo, etc.) y si ganasen los islamistas los izquierdistas sufrirán el mismo destino que sus enemigos imperialistas, la sumisión a sus preceptos o la muerte.

Lamentablemente para el mundo libre mientras la izquierda radical no comprenda que el verdadero peligro es el islamismo radical, el riesgo de perder nuestros derechos y libertades es real.

Comparte este artículo:

Los comentarios están cerrados.