El horror en Barcelona comienza a despertar conciencias, no son atentados, es una guerra.

ago 18th, 2017 | By | Category: Otras Noticias, Portada

Aunque la prioridad en estos momentos deben ser los familiares de los fallecidos, los heridos y detener a los yihadistas causantes de terror en Barcelona; poco a poco van surgiendo voces que ponen los puntos sobre los íes sobre lo que está sucediendo en Europa, ayer en Barcelona; que estamos en guerra, un nuevo tipo de guerra low cost, no ante una banda terrorista tipo ETA o Baader-Meinhof, y que o se actúa como se debe actuar en este nuevo modelo de conflicto bélico o ganará el enemigo, el yihadismo. Y para que la batalla de esta guerra que se libra en España podamos ganarla, la primera responsabilidad recae en los musulmanes que se encuentran aquí, los primeros que deben colaborar con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para eliminar los garbanzos negros dentro de su comunidad y ser conscientes que deben cumplir con las leyes españolas, más pendientes de convivir en un estado aconfesional que de acusar a diestro y siniestro de islamofóbia como herramienta para conseguir privilegios sobre el resto de los españoles.

"Esto es una guerra de verdad. Con campos de batalla distintos a las contiendas clásicas, pero una guerra al fin y al cabo", Bieito Rubido, director del ABC.

“Esto es una guerra de verdad. Con campos de batalla distintos a las contiendas clásicas, pero una guerra al fin y al cabo”, Bieito Rubido, director del ABC.

VoxTempli – 180817.- Estamos en guerra y muchos no quieren enterarse. Esta es una verdad irrefutable, una realidad que pocos quieren aceptar, aunque por distintos motivos.

A pesar de la masacre de Barcelona, pocos son los que se atreven a hablar claro y alto de la realidad, de la existencia de una guerra entre dos conceptos de civilización totalmente contrapuestos, el occidental, basado en los valores de la democracia y el respeto a los derechos de las personas y el que defiende una buena parte del islam, la más radical, de una sociedad estructurada en torno a la ley islámica, la sharia, cuyo estricto cumplimiento es contrario a los derechos que nos hemos otorgado libremente los occidentales.

Pocos se atreven a hablar con claridad sobre esta guerra para evitar que te tilden de islamófobo o fascista y uno de ellos ha sido el director del Diario ABC, Bieito Rubido, que ha publicado en el periódico que dirige una valiente editorial bajo el título “Defended a Occidente”.

En ella el director de ABC afirma que “esto es una guerra de verdad. Con campos de batalla distintos a las contiendas clásicas, pero una guerra al fin y al cabo. Así lo entienden los franceses o los británicos, también los holandeses y los alemanes, por eso ponen en marcha el nivel 5 de alerta máxima y despliegan a los soldados en las calles de París o Londres, pero en Cataluña, pese a registrar la mayor concentración de yihadistas de España, no se puede hacer lo mismo que en esas zonas de la civilizada Europa. Entre otras razones porque la vieja idea de la civilización occidental y democrática, según la cual no hay más autoridad que la ley y su justicia, está arrumbada por una emergente clase política populista, cuya incultura en este campo es enciclopédica, y por lo que nuestras sociedades se van agotando de manera ominosa e inapreciable. Es por ahí por donde se nos está inoculando la inesperada blandura de nuestras supuestas poderosas sociedades, que no saben enfrentarse al mal que ayer arrolló la vida de 13 personas y dejó a un centenar malheridas. Debemos llorar y condenar el espanto del atentado y reafirmarnos en las ganas de vencer”.

Las acciones del Daesh en Barcelona

Aunque todavía la actuación policial sigue en Barcelona, los hechos acaecidos durante el día de ayer y hoy en esta ciudad española y otros municipios próximos dieron comienzo el miércoles 16 en el pueblo tarraconense del Alcanar, donde a las 23.17 horas se produjo una tremenda explosión, hasta el momento saldada con un muerto y siete heridos, que hizo desaparecer por completo una vivienda de la urbanización Montecarlo y dañando a muchas otras cercanas.

Poco a poco lo que parecía un accidente por explosión de bombonas de gas en una casa ocupada ilegalmente por magrebíes se ha convertido en el inicio de la acción de los yihadistas, que según las primeras averiguaciones de la policía estarían fabricando artefactos explosivos para distribuir diversas furgonetas y explosionarla causando un verdadero baño de sangre en un objetivo que todavía se desconoce.

El fallo en el plan A de los yihadistas dio paso al plan B, en este caso el sistema exportado de los palestinos en Israel, el atropello múltiple. Algo barato, muy sencillo de llevar a cabo pero muy eficaz y sobre todo aterrador entre la población civil. Así una furgoneta irrumpió en las Ramblas de Barcelona sobre las 17 horas del jueves 17 arrollando a todos los peatones que encontraba a su paso, sin distingos de mujeres o niños, causando hasta el momento 13 víctimas mortales y más de 100 heridos, de los que 15 están en estado crítico, lo que por desgracia hará aumentar la cifra de fallecidos. En este caso hay por el momento tres detenidos, aunque se sospecha que el autor del atropello permanece huido.

Pocas horas después, en la madrugada de hoy, otro comando de yihadistas actuaban de la misma forma en la localidad de Cambrils, donde atropellaban con un vehículo de alta cilindrada a seis personas, una de ellas se encuentra en estado crítico, aunque en este caso los cinco yihadistas han sido abatidos por la policía tras un cruce de disparos, yihadistas que portaban cinturones de explosivos falsos.

Cataluña es la comunidad con mayor riesgo de radicalización yihadista

Estos son los hechos acaecidos hasta el momento, y aunque la preocupación de la mayoría de los españoles está en estos momentos con los familiares de los fallecidos, con los heridos y con la posibilidad de que esto no haya acabado, algunos analistas echan la mirada hacia atrás para explicar lo ocurrido, porque sólo conociendo la realidad es posible garantizar la seguridad de los españoles.

Y precisamente las primeras señales de alarma se disparan en Cataluña, donde las fuerzas de seguridad españolas afirman que una de cada tres mezquitas ubicadas en esta comunidad autónoma ampara el radicalismo islámico.

El diario ABC publica que Cataluña concentra el mayor volumen de población musulmana de todas las comunidades españolas, en torno a 400.000 personas, lo que supone más de un 20 por ciento del total de España. Es también la que tiene un mayor número de oratorios islámicos o mezquitas, con 268, casi el 20 por ciento de los que hay en todo el territorio nacional.

Es cierto que todos los musulmanes no son terroristas, por llamarlos de alguna forma, pero también lo es que todos los terroristas son musulmanes, según ellos, buenos musulmanes.

Por si esto fuese poco la comunidad musulmana en Cataluña, por su nacionalidad de origen, presenta dos grandes bloques: los marroquíes y los españoles nacionalizados, junto con los paquistaníes en Barcelona. La mayor parte del resto procede de Gambia, Argelia y Senegal, entre otros países.

Afirma este diario que “precisamente esta diversidad favorece la aparición de focos y grupos de personas que simpatizan, e incluso prestan su apoyo, a diferentes organizaciones islamistas radicales, partidarias de interpretaciones extremistas del islam, y que en ocasiones muestran posturas contrarias a nuestros valores constitucionales”, según las fuentes de la lucha antiterrorista.

El anterior ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ya advirtió en diciembre de 2015 que “en el conjunto de España, Cataluña es una zona especialmente sensible. La más sensible con diferencia”, y precisó asimismo que el 45 por ciento de los casos de radicalización que se producen en nuestro país tienen lugar en esa Comunidad, que por otra parte tiene uno de los índices de detenciones de yihadistas más altos.

A este alto riesgo hay que sumar los llamados retornados, que son los musulmanes que partieron a Siria e Irak a combatir junto al Daesh y que especialmente tras los últimos reveses militares retornar a sus países de origen.

Este grupo constituye un peligro mayor, toda vez que los radicales regresan a sus países de origen con un grado de radicalización enorme, entrenamiento militar y experiencia de combate. Son personas que han estado manejando explosivos y armas, que han sido bien formados. Además, al haber estado en el seno del califato Daesh les hace ser ideológicamente más fuertes y extremistas.

La primera respuesta a esta guerra debe venir de los propios musulmanes

Como afirman los expertos, lo que no se puede hacer es quedarse cruzado de brazos y apostarlo todo a la prevención policial.

Y la primera responsabilidad recae en los propios musulmanes residentes en España, de nada valen comunicados de condena y solidaridad si realmente no se implican en esta guerra. Así, si no quieren perder su credibilidad deben colaborar con la policía e inteligencia españolas denunciando a los imanes y las mezquitas que amparan y apoyan a estos yihadistas, en segundo lugar están obligados a colaborar con la seguridad del estado denunciando a los radicalizados, tanto de dentro como de los que vienen de fuera, y por último es fundamental que de una vez por todas eduquen a sus miembros para que sepan convivir con su religión en una sociedad libre.

Los musulmanes que viven España tienen que ser conscientes que deben cumplir con las leyes españolas y que deben estar más pendientes de convivir en un estadio aconfesional que de acusar a diestro y siniestro de islamofóbia como herramienta para conseguir privilegios sobre el resto de los españoles.

Sin duda una terea difícil porque entre los aterrorizados por los miles de simpatizantes del yihadismo entre sus filas y un islam dominante más proclive a las tesis de los radicales que los moderados.

Junto a esto hay que perfeccionar la prevención policial, la coordinación entre los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad españoles y también de los otros países occidentales, controlar exhaustivamente las migraciones provenientes de las zonas identificadas, la aplicación de las leyes en todo el territorio español indiferentemente de la religión o procedencia. Sin olvidar la necesaria unidad de los españoles, que deberían abandonar a los partidos que por intereses propios se salen del mensaje de unidad y dan alas al terror que busca la división como elemento de desmoralización y victoria de su enemigo.

Todo ello, sumado a las actuaciones coordinadas en el exterior por los países occidentales, seguro conseguirá que la victoria en esta guerra de civilizaciones sea para el mundo libre.

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