Trump cumple la ley y traslada su embajada en Israel a Jerusalén, única democracia en Oriente Medio que garantiza la presencia cristiana en los Santos Lugares.

dic 7th, 2017 | By | Category: Portada, Tierra Santa

Era de esperar que la decisión del presidente Trump de cumplir una ley EE. UU. aprobada por republicanos y demócratas de trasladar la embajada americana de Tel-Aviv a Jerusalén, generara tanto revuelo, especialmente entre los países árabes. Pero lo cierto es que sólo al chantaje árabe y el miedo a la violencia del islamismo ha hecho que ningún país occidental se haya atrevido a dar normalidad a la creación del Estado de Israel y mucho menos reconocer que gracias a este país democrático existe una isla de libertad en un mar tan falto de libertades como es Oriente Medio y que gracias a la libertad religiosa de Israel todavía los cristianos pueden vivir y visitar los Santos Lugares.

Sí hoy los cristianos de todo el mundo tienen presencia en Jerusalén, existen los lugares bíblicos y es posible peregrinar a los Santos Lugares es exclusivamente porque estos territorios están bajo control del estado de Israel.

Sí hoy los cristianos de todo el mundo tienen presencia en Jerusalén, existen los lugares bíblicos y es posible peregrinar a los Santos Lugares es exclusivamente porque estos territorios están bajo control del estado de Israel.

VoxTempli – 071217.- La reciente decisión del presidente estadounidense Donald Trump sobre Jerusalén ha suscitado, como era previsible, una ola de críticas internacionales. Reconocer Jerusalén como capital de Israel sigue siendo tabú para Europa y uno de los pocos temas que une a la extrema izquierda y a la extrema derecha europea.

La posición de los países occidentales, especialmente EE.UU. y Europa de no reconocer a Jerusalén como capital de Israel se ha debido exclusivamente al chantaje de los países árabes, que han llevado a cabo toda clase de violencia y presiones para evitar lo inevitable, reconocer lo que es una realidad.

Lo que es inexplicable es la coincidencia en este tema de la extrema izquierda y extrema derecha europea, que con casi toda seguridad en la última sea debida al seguir confundiendo sionismo con Israel y por el efecto contrario que ha producido en muchos europeos, especialmente alemanes, la permanente campaña sobre del holocausto judío por el régimen nazi.

Más inexplicable es el apoyo de la extrema izquierda a la causa palestina, aunque históricamente sea una reivindicación que unió en su momento a grupos terroristas europeos y palestinos, especialmente cuando estos años de autoridad palestina han demostrado que la misma es el órgano más corrupto del mundo, donde no sólo no se respetan los mínimos derechos fundamentales de las personas, sino que es un estado fallido cuyo único objetivo es aniquilar y hacer la guerra a su vecino.

Hasta el propio Vaticano ha pedido al presidente estadounidense no modificar el actual estatus quo, cuando sabe perfectamente que si hoy los cristianos de todo el mundo tienen presencia en Jerusalén, existen los lugares bíblicos y es posible peregrinar a los Santos Lugares es exclusivamente porque estos territorios están bajo control del estado de Israel, país que sí garantiza de forma explícita iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión o grupo étnico, todo lo contrario que la autoridad palestina que mantiene excelentes relaciones con los cristianos de la zona exclusivamente para mantenerlos como aliados contra Israel, pero que visto en estos años lo que ha ocurrido en países vecinos donde el extremismo musulmán se ha impuesto, todos sabemos lo que ocurría para los cristianos y el cristianismo sin un estado democrático homologable a cualquier otro occidental al frente de los actuales territorios israelíes.

También la ONU, una de las grandes culpables de la situación de inestabilidad que se vive en la zona desde el siglo pasado por su claro posicionamiento de parte a favor de los palestinos que ha llegado incluso a negar la presencia del judaísmo en Jerusalén, se ha unido a las condenas y ya avisa de una reunión urgente el viernes sobre esta decisión unilateral.

Lo cierto es que EE. UU. se ha convertido en el primer país del mundo que reconoce la ciudad de Jerusalén como capital del Estado de Israel y pone punto final a una situación extraña donde un país, en este caso Israel, sea el único país del mundo que no tiene ninguna embajada en su capital, y no porque no tenga relaciones diplomáticas con prácticamente todo el planeta con la única excepción de la mayoría de los países árabes, sino porque embajadores y diplomáticos se encuentran en Tel Aviv, a una hora de todos los centros de decisión oficiales.

Lo que nadie dice es que la decisión de Trump, que ya lo anunciaba en su campaña electoral y por lo que lo estadounidenses le votaron, tan sólo está cumpliendo la Ley de su país y es que en 1995 se aprobó la Jerusalem Embassy Relocation Act, un texto legal cuyo objeto es, precisamente, que la embajada americana en Israel se traslade a la capital judía. Curiosamente, la ley recibió un apoyo masivo desde ambos partidos, los mismos donde ahora algunos de sus miembros se rasgan las vestiduras, y que en el Senado se aprobó por 93 votos a favor y sólo 5 en contra, mientras que en el Congreso la apoyaron 374 congresistas frente a 37 que votaron en contra.

La propia ley incluía, eso sí, un apartado para permitir a los presidentes no aplicarla por razones de seguridad: una decisión que debe renovarse cada seis meses tal y como han hecho desde entonces Clinton, Bush hijo y, por supuesto, Obama; aunque nadie discute que más que por seguridad ha sido por miedo a la violencia de los musulmanes palestinos por lo que los diferentes presidentes estadounidenses han dejado sin cumplir los acuerdos de su propio senado y sus leyes.

Pero, ¿por qué Israel sufre esta anomalía en el terreno diplomático? Hay que buscar las razones mucho tiempo atrás, en el Plan de Partición de la ONU de 1947 que dio origen a Israel y que preveía también un estado árabe. En este acuerdo, que hay que recordar que fue admitido por los judíos pero no por los árabes, Jerusalén quedaba como una ciudad como un “corpus separatum”, un terreno separado que no pertenecería a ninguno de los dos estados sino que estaría bajo una administración internacional aunque habría un cuerpo legislativo elegido por sufragio universal. El transcurso de los años ha hecho que Jerusalén sea de facto la capital de Israel, aunque no albergue embajada alguna.

¿Por qué Jerusalén es una ciudad tan polémica y disputada?

Sencillamente porque es una ciudad clave para las tres grandes religiones monoteístas. Para los judíos, por ejemplo, es la ciudad más sagrada y su historia se remonta a diez siglos antes de Cristo. En el libro de los Salmos hay muchas alusiones a la ciudad y a la lucha del rey David por preservarla y mantenerla.

Para los cristianos, Jerusalén es una ciudad en la que Jesús predicó y en la que se escenificaron varios de los capítulos más sobresalientes que son narrados en la Biblia, especialmente en los Hechos de los Apóstoles, incluida la Última Cena.

Y para el islamismo, es clave porque se le conserva una de las tres ciudades sagradas, junto con La Meca y Medina, y es un lugar al que Mahoma visitó en un vuelo nocturno y de allí ascendió a los cielos, según lo narrado en diversos textos sagrados.

Esto ha provocado que durante todos estos años Jerusalén, ciudad santa para estas tres religiones, viva en un limbo legal, sin estatus jurídico reconocido muy especialmente por el chantaje árabe, que es el único “argumento contundente” que ha evitado el cumplimiento de una ley americana y que el resto de los países occidentales hagan lo que deberían haber hecho hace muchos años.

Pero no se debe olvidar que una cosa es la Jerusalén religiosa y espiritual, y otra la ciudad política y administrativa de un estado, algo que no se debería confundir, especialmente por los líderes occidentales que piden en sus países la separación religión-estado.

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