El olvido de los 21 mártires coptos que pusieron en evidencia la guerra yihadista contra el cristianismo que se negaba a reconocer Occidente.

feb 16th, 2018 | By | Category: Noticias Cristianas, Portada

El asesinato de los cristianos coptos en Libia puso de manifiesto una realidad que ya fue imposible negar por Occidente y los medios de comunicación mundiales, el Daesh no era sólo terrorismo, tenían objetivos que trascendían al sabotaje, acabar con el cristianismo y los valores de libertad que representa, tanto en Oriente Medio como en Occidente.

La iglesia se encuentra en la localidad de Our que está cerca de la aldea de Samalot, en la provincia de Minya, de dónde provenía la mayoría de los mártires.
La iglesia se encuentra en la localidad de Our que está cerca de la aldea de Samalot, en la provincia de Minya, de dónde provenía la mayoría de los mártires.

 

VoxTempli – 160218.- Un día como hoy de hace tres años los medios de comunicación mundiales se hacían eco de un salvaje y brutal asesinato a cargo de los islamistas del Daesh, tras la difusión el día anterior, 15 de febrero, de un video de los asesinos titulado “Un mensaje firmado con sangre a la nación de la cruz”, en el que aparecían 21 mártires cristianos coptos vestidos con el habitual mono naranja de los que iban a ser asesinados y que fueron secuestrados entre diciembre de 2014 y enero de 2015 en Libia.

Han pasado tres años de aquel salvaje crimen y poco más de algunas medios digitales cristianos se han hecho eco de estas efemérides al coincidir la apertura en Egipto de una nueva iglesia dedicada a estos mártires.

Pero a pesar del tiempo transcurrido y del olvido, es de justicia recordar a estos mártires que, además de unas de las ejecuciones más impactantes con las que se regodearon en su día los islamistas, fue la primera donde por primera vez se pudo ver la limpieza religiosa que el Daesh quería acometer en Oriente Medio, no era baladí  el título del video (“Un mensaje firmado con sangre a la nación de la cruz””, ni la elección de sus asesinados, cristianos coptos.

Pero también este asesinato fue un ejemplo de fe y entrega martirial de estos coptos, cuando en el mismo momento de su bárbara ejecución se dirigieron a Dios con “’Señor Jesucristo”. El nombre de Jesús fue la última palabra en sus labios. Como en la pasión de los primeros mártires, confiaron en Aquel que pronto los recibiría. Y así celebraron su victoria, la victoria que ningún asesino podrá quitarles. Ese nombre susurrado en el último instante fue el sello de su martirio, lo que rápidamente destacaba el obispo copto católico de Guiza en Egipto, monseñor Anba Antonios Aziz Mina.

Uno de los asesinos llega a decir antes de asesinar a los coptos: “pueblo, recientemente nos vieron en la colinas de Sham y la tierra de Dabiq, cortando cabezas que han cargado con la cruz durante mucho tiempo, llenos de pesar contra el islam y los musulmanes. Hoy estamos al sur de Roma, en la tierra del islam, en Libia enviando otro mensaje”.

Una semana después de la muerte de los 21 cristianos, el Papa copto Tawadros II decidió inscribirlos en el libro de los mártires de la Iglesia Copta y estableció que su memoria se celebrase el 15 de febrero. Sus cadáveres fueron hallados en septiembre de 2017 en la ciudad libia de Sirte y posteriormente identificados por el Departamento de Medicina Forense de Egipto.

El asesinato de los cristianos coptos en Libia puso de manifiesto una realidad que ya fue imposible negar por Occidente y los medios de comunicación mundiales, el Daesh no era sólo terrorismo, tenían objetivos que trascendían al sabotaje, acabar con el cristianismo y los valores de libertad que representa, tanto en Oriente Medio como en Occidente.

Esclavos trabajadores en manos de los libios

Como miles de inmigrantes procedentes de toda África, los coptos eran simple trabajadores que se vieron obligados a buscarse la vida en Libia. Se reunían cada mañana en un punto concreto de la ciudad esperando a que les viniesen a buscar para trabajar. Algunos días les contrataban, otros no. Algunas jornadas sacaban 50 dinares (32 euros), otras 80. En cualquier caso, mucho más de lo que se gana en Egipto, donde la mayoría de trabajadores no llega a los 100 euros mensuales.

Pero en la mayoría de las ocasiones los libios para los que trabajaban no les pagaban por ser cristianos, tratándoles como esclavos por no ser musulmanes e incluso amenazándoles con matarles como perros, porque como kafir (no creyentes en Mahona) estaban desprovisto de cualquier derecho.

Así el 3 de enero empezó la odisea. Yihadistas del Daesh, en ese momento en expansión en Libia, entraron en el edificio donde se hospedaban las víctimas. Se llevaron a 20 egipcios coptos y a un inmigrante subsahariano de madrugada. Había más gente, pakistaníes y de otras nacionalidades, recuerda, pero fueron exclusivamente a por los cristianos. Y poco o nada más se sabe de lo sucedido durante el secuestro, hasta las espantosas imágenes semanas después.

Una iglesia dedicada a su recuerdo

Coincidiendo con el tercer aniversario de su asesinato, el 15 de febrero se inauguró en Egipto una  iglesia dedicada a los 21 mártires coptos que fueron decapitados en Libia por los yihadistas del Daesh, a la que asistieron familiares y amigos de los mártires, desconociéndose hasta el momento si los restos mortales de estos serán trasladados al nuevo templo.

La construcción se inició en abril de 2015, con el apoyo del gobierno egipcio, en la localidad de Our que está cerca de la aldea de Samalot, en la provincia de Minya, de dónde provenía la mayoría de los mártires.

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