La Segunda Cruzada.

abr 2nd, 2018 | By | Category: Historia, Portada

Durante los siglos XI y XII, tras la primera de las cruzadas surgen en los territorios orientales 4 entidades políticas. La primera de ellas en aparecer fue el Condado de Edesa en el año 1098, ese mismo año surgirá el Principado de Antioquía, en 1099 se crea el Reino de Jerusalén, y el último de todos fundado en 1104 que será el Condado de Trípoli. Serán años de relativa paz en el mundo oriental hasta finales del siglo XII.

La Segunda Cruzada, primera en la que participó el Temple, le consolidó como una fuerza militar de primer orden para los cruzados.

La Segunda Cruzada, primera en la que participó el Temple, le consolidó como una fuerza militar de primer orden para los cruzados.

Víctor Vicente García - revistadehistoria.es – 020418.- Cabe recordar, que, aunque nos centraremos en hablar de la cruzada en Oriente, durante estos siglos también se practicaba la cruzada contra el islam en la península Ibérica y en otras islas del Mediterráneo. Más adelante mencionaremos el asedio de Lisboa, protagonizado por un pequeño contingente del ejército cruzado.

La Segunda Cruzada

El emperador del Imperio bizantino durante la primera mitad del siglo XII fue Juan Comneno, tuvo que combatir a los húngaros en varias ocasiones, a los turcos selyúcidas e impuso su autoridad sobre los condados cruzados, combatió a los francos de Antioquía, aunque estos no prestarían su total apoyo al Imperio. Le sucederá en el trono su hijo Manuel I, que será protagonista del contacto y las relaciones con los ejércitos cruzados que atravesaron su Imperio para dirigirse a Siria a través de Asia menor.

Zengi

Las fuentes describen a este gobernante como un hombre de barba enmarañada y de color oscura, conocido como el atabeg Imad al-Zangi, el señor que combatirá a los frany y también se enfrentará a los musulmanes entre otras cosas. Se describe a Zangi como el atabeg de Alepo y Mosul, se convirtió en señor en los años 1127 y 1128 respectivamente. Entre sus logros militares, se encuentra el enfrentamiento con los cruzados en 1130, y 1137 contra los bizantinos. Sus planes pasarán por asediar una serie de ciudades, entre ellas se encontraban Edesa y Damasco. Tras tomar Edesa el califa le ofrece una serie de sobrenombres que le otorgan ante la población mucho poder, algunos de estos nombres serían: “El rey victorioso”, “sostén del príncipe de los creyentes”, “ornamento del islam”, etc.…

El atabeg muere asesinado por un esclavo una noche de noviembre, muere entre todo su ejército, que saqueará sus riquezas y se disolverá, aunque su estado acaba de comenzar. Según dicen un esclavo condenado a muerte, entró en sus aposentos y lo asesinó en un intento desesperado por escapar de su condena.

La caída de Edesa

Zangi tuvo una oportunidad muy buena para lanzarse contra Edesa, ya que el Reino de Jerusalén no podía embarcarse en una guerra debido a su mala situación, lo mismo ocurría en Damasco, por lo que las condiciones para el asalto de Edesa eran las óptimas. En el otoño de 1144 Zangi atacó Kara Arslam cuyo príncipe era Diarbekir. Joscelino salió de Edesa en su ayuda con la mayor parte del ejército. Zangi aprovechó esta oportunidad y envió un destacamento para tomar la ciudad, estaban comandados por Yaghi-Si-Yani, aunque ese destacamento nunca llegó a la ciudad. Los habitantes de Edesa prepararon las defensas de la ciudad para reforzarla en caso de ser atacada, el 28 de noviembre llegaron las tropas del atabeg Zangi, aunque los habitantes de la ciudad ya estaban avisados.

La ciudad estaba fuertemente defendida, aunque se encontrase en un valle, su estrategia para la defensa consistía en una muralla triangular construida a la perfección sobre las colinas que rodeaban la ciudad. Supieron aprovechar bien el terreno para la colocación de los elementos defensivos.

El asedio duró aproximadamente 4 semanas, y la defensa de la ciudad fue encargada al arzobispo Hugo II, este hombre prescindió del grueso de su ejército para defender la ciudad. La caída de Edesa se debió a que los turcos insertaron entre los cimientos de la muralla elementos inflamables, y de esta forma consiguieron penetrar dentro de la ciudad. Fue una estrategia con la que consiguieron hacer una brecha en las murallas, de otra forma el asedio habría sido más costoso y largo.

Este acontecimiento será el preludio de la invasión que protagonizarán algunos de los reyes más importantes de las dinastías de Occidente. La población siria y armenia de la ciudad de Edesa pudieron huir sin encontrar resistencia, en cuanto a los frany se les despojó de todas sus riquezas y se ejecutó a 1 de cada 100. A los nobles y frailes se les envió a Alepo.

Nur al-Din

Nacido en el año 1118 era el segundo hijo de Zangi, al morir este, tomó el relevo del poder en Alepo, mientras su hermano lo hacía en Mosul. Su nombre Nur al-Din significa “luz de la religión”, posteriormente adquirirá otro nombre. Al tomar el poder, relataban sobre él que tenía 29 años, tenía la piel oscura y era de estatura elevada, llevaba el rostro totalmente afeitado a excepción de la barbilla y su mirada infundía serenidad. Fue el segundo gobernante de la dinastía que zángida, cuyo iniciador fue su padre.

Este gobernante creó un imponente aparato propagandístico para obtener el apoyo de la sociedad, se le consideraba bastante respetuoso con la palabra dada. El cree en la yihad, quiere un único estado capaz de rodear a todos los franys del territorio, practicante del islam sunní y creyente de una única religión para sus dominios.

Tuvo que reafirmar su poder frente a los gobernantes sirios asumiendo la rebelión de Joscelino en Edesa, Nur al-Din tuvo que dirigirse allí y reconquistar la ciudad antes de que a Joscelino le diese tiempo de reconstruir sus defensas. Aunque estos problemas serán menores que los que se avecinaban. Según las noticias de Occidente que iban llegando a Constantinopla, se decía que el territorio frany se había vaciado y que llegaban por miles a conquistar la tierra del islam.

La llamada a los príncipes de Occidente

En cuanto se supo de la toma de Edesa en Jerusalén, la Reina Melisenda mandó emisarios a Antioquía para que saliese una expedición a Roma. Esa comisión llegará ante Eugenio III en diciembre de 1145. El papa promulgará la Bula Quantum Praedecessores, en la que se llama a la cruzada a Luis VII y a sus fieles. Aunque Conrado también participaría en la cruzada, Eugenio no quería que se implicase en más frentes de los que ya tenía abiertos, por eso mandó predicar a Bernardo de Claraval por Francia y posteriormente por Alemania. Es la primera vez que una bula papal llama a la cruzada, como en la primera cruzada hizo Urbano, esta vez también se promete la remisión de la pena por los pecados y la protección de sus bienes y familias.

La bula se volverá a emitir en marzo de 1146, esto se debe a que Luis VII en su primera reunión con la nobleza francesa, no obtuvo mucho apoyo para emprender la II Cruzada. Hay cierta controversia sobre si Luis VII estaba preparando una expedición por su cuenta a Jerusalén, aunque finalmente colaborará con el papado en la cruzada. La segunda reunión se celebró en Vezelay y esta vez habló San Bernardo de Claraval, que con su retórica consiguió que la masa de gente que escuchaba su llamamiento en las proximidades sintiese la necesidad de ir a luchar a Oriente. Tras predicar la cruzada por las tierras de Francia y de Alemania, donde se hizo oír ante Conrado III, escribió estas líneas al papa.

“Vos ordenasteis, yo obedecí, y la autoridad del que dio la orden hizo fructífera mi obediencia. Abrí mi boca, hablé, y en seguida los cruzados se multiplicaron hasta el infinito. Los pueblos y las ciudades están ahora desiertos. Apenas se encontrará un hombre por cada siete mujeres. Por doquier se ven viudas cuyos esposos están aún vivos”.

Marcha y llegada a Jerusalén

Alemanes y franceses escogieron la ruta terrestre hacia Tierra Santa, aunque más adelante hablaremos del viaje por mar de un grupo más modesto formado por ingleses, frisios y flamencos.

El rey Conrado inició su camino hacia Oriente en mayo de 1147, las fuentes hablan de unos 20.000 hombres. Ya de primeras no contó con el apoyo de los príncipes sajones, que prefirieron hacer la cruzada contra los eslavos en los límites de su territorio. El contingente de Conrado, tras pasar Hungría en el mes de junio, se adentró en tierras del Imperio, donde firmó un pacto de no agresión al emperador. Llegaron a Constantinopla el 10 de septiembre, aunque el camino desde Sofía se complicó bastante y perdieron parte del grupo expedicionario entro unos problemas y otros.

Los franceses iniciaron su marcha más tarde, salieron de Saint-Denis el 9 de junio, pasando por Metz y Ratisbona. Eran menores en número que las fuerzas de Conrado, aunque más disciplinadas. Los franceses, alemanes y bizantinos eran recelosos entre ellos antes de la llegada del rey francés a Constantinopla, esta actitud entre los dos ejércitos cruzados marcaría el destino de la Cruzada.

Los que plantearon su viaje hacia Palestina por mar tuvieron que enfrentarse a la decisión de si seguir rumbo a su destino, o hacer escala en Portugal, ya que el frente de la cruzada en la Península Ibérica seguía activo y los cruzados con sus barcos resultaban una oportunidad única para tomar Lisboa. Tras el asedio de cuatro largos meses algunos cruzados se quedaron como colonos y otros continuaron rumbo a Jerusalén.

Consejo de Acre

Las tropas alemanas y francesas al servicio de Luis y de Conrado se vieron disminuidas debido a los ataques de los selyúcidas, En año nuevo de 1148, las tropas de Luis pasaron por el mismo episodio que anteriormente sufrieron los alemanes en Laodicea del Lico. A mediados de 1148 se encontraron en Acre, los franceses recibían más cruzados que llegaban a Palestina de un largo peregrinaje, aunque eran pocos en número. Conrado que había enfermado y se había refugiado en Constantinopla, regresó a su encuentro con las huestes supervivientes de Otto de Freising, que también se vieron mermados por los selyúcidas.

El 24 de junio de 1148 se celebrará una reunión para decidir el destino de la cruzada enviada por occidente. La reunión se llevó a cabo en Palmarea, cerca de Acre. A la reunión asistió la Haute court de Jerusalén además de otras personalidades de mucho poder. Por el bando alemán, a la reunión asistieron con Conrado a la cabeza, los obispos de Metz, Freising y Toul, además de los duques de Austria y Suabia. Los franceses liderados por el monarca Luis VII, llevaron a la reunión a los obispos de Langres y Lisieux, también al cardenal Guido de Florencia y algún conde más. Balduino III y la reina Melisenda representaban a Jerusalén, también los arzobispos de Nazaret y Cesarea, el patriarca de Jerusalén y los obispos de Sidón, Acre, Belén y Beirut. Como vemos acudieron las personas con más poder de los estados cruzados a mediados del siglo XII. El norte de Siria no mandó representación al consejo, ni tampoco Trípoli. El gran maestro de la Orden del Temple, Robert de Craon también asistió, al igual que Raimundo del Puy de Provence que era gran maestre de los Caballeros Hospitalarios.

En la reunión se acordó atacar Damasco, siguiendo los intereses de Balduino y la Orden del Temple. Los franceses al principio no se sentían muy atraídos por aquella decisión, aunque tras algunos debates se acordó que el destino de la cruzada se centraría en el asedio de la ciudad siria. Ningún bando opuso ninguna resistencia en cuanto a la determinación de la reunión. Hay que mencionar que la ciudad damascena era la única aliada de Occidente, por lo tanto, esta decisión parece ilógica. Aunque una interpretación para esta determinación sería que la toma de una ciudad de tal envergadura como Damasco, justificaría el poderoso desplazamiento hacia las tierras orientales.

Asedio de Damasco 1148

Tras la celebración de la reunión en Acre, el ejército franco partirá de Galilea a mediados de julio, atravesarán Banyas hasta llegar a tan sólo 4 millas el 24 del mismo mes. La elección de Damasco como objetivo de la cruzada ya se plantea como un plan descabellado. Tenemos que pensar que el emir de la ciudad era el único que planteaba un posible pacto con los franys y les mantenía unido el vínculo de un enemigo común Nur al-Din.

El emir de Damasco Mu´in ad-Din Unar al ver las intenciones de los cruzados ante su ciudad, mandó emisarios a todos los gobernantes locales para que les prestasen su ayuda, enviando tropas para reforzar la ciudad. También mandó emisarios a Alepo, para solicitar ayuda a Nur al-Din. Aunque el emir de Damasco no quería la intervención del hijo de Zangi, debido que reclamaría la ciudad.

Los cruzados se establecieron en el pueblo de al-Mizza, contaban con buen abastecimiento de agua y víveres, su localización estaba junto a los huertos y los árboles frutales de las afueras de la ciudad.

El emir estando sobre aviso, había dispuesto soldados en los caminos, también había cegado los pozos para que los francos no se pudiesen abastecerse de agua en las proximidades y destruyó las aguadas de la ciudad.

Los habitantes de Damasco intentaron mediante escaramuzas detenerlos en los huertos, pero las huestes francas resistirán el ataque, y los llevará a replegarse dentro de las murallas de la ciudad. Por la tarde los francos y alemanes tomarán por completo las huertas y construirán empalizadas en esas posiciones. Conrado junto a sus soldados llegará a los pies de la muralla, a orillas del río Barada. En ese momento crucial, los damasquinos se plantean la construcción de barricadas en las calles para soportar el posible ataque de los cruzados intramuros.

Los refuerzos que el emir Unar había solicitado comienzan a llegar a la ciudad, y expulsan a los alemanes dirigidos por Conrado de las proximidades de sus defensas. Los refuerzos que llegan son muy numerosos, y Nur al-Din se encuentra en Homs negociando con Unar, aunque el emir no está del todo seguro de querer su intervención.

Los dirigentes Luis, Balduino y Conrado, siguiendo los consejos de los barones palestinos levantaron su campamento y se dirigieron a una llanura al este de la ciudad. Fue una decisión muy mala, debido a que en esa llanura las tropas de Damasco podrían maniobrar mejor y era un emplazamiento sin agua. Otro factor a tener en cuenta es que es de las zonas más reforzadas de la muralla, por lo tanto, desde el nuevo emplazamiento habría sido más difícil introducirse dentro de la ciudad. Se debate si a los barones palestinos les sobornó Unar con moneda falsificada, para que aconsejasen esa mala decisión a la cúpula del ejército cruzado.

La situación del asedio a la ciudad de Damasco cambió, los francos eran los que se defendían de los ataques de las tropas de Unar. Al quinto día los francos plantearon la retirada, sabiendo que Nur al-Din estaba cerca, levantaron el asedio y marcharon en dirección a Galilea. Su huida no fue tarea fácil, ya que según las fuentes caballería turcomana les persiguió por su camino lanzándoles flechas, haciendo perecer a muchos francos en su estrepitosa retirada.

Fracaso de la Cruzada: Consecuencias para Occidente y para Oriente

Durante el mes de agosto a las tropas participantes en las cruzadas se las licenció en Palestina. El destino de la cruzada había sido la pérdida de miles de hombres a cambio de nada. Con el ataque a Damasco no consiguieron más que una humillante retirada frente al mundo musulmán.

Al finalizar la campaña Conrado marchó a Tesalónica, donde recibió una invitación de pasar el invierno en la corte Imperial junto a Manuel. Entre el monarca alemán y el Basileus había buenas relaciones sobre todo frente a una posible unión contra Roger. Luis tras este episodio fue adquiriendo un odio cada vez mayor hacia Bizancio y buscó la alianza con Roger de Sicilia, pasará la pascua en Palestina y marchará a comienzos del verano de 1149.

Tras el triunfo y la huida de los frany, los habitantes de Damasco pensaron que sería una trampa, o una maniobra, no fue así. Un año después del intento fallido de asedio a Damasco, su dirigente murió de disentería. Le sucederá un joven que no alcanzaba los dieciocho años, se llamaba Abaq. Aprovechando esta oportunidad, Nur al-Din intentó tomar la ciudad de una forma propagandística más que bélica. Un año antes, el hijo del atabeg había derrotado a Raimundo de Antioquía sabiendo que no vendrían de occidente a auxiliarlo. Irá en su auxilio respondiendo a su solicitud de ayuda Balduino III, haciendo que las tropas de Nur al-Din se retirasen de la ciudad. Será el 25 de abril de 1154 cuando consiga tomar Damasco sin derramamientos de sangre. Lo logró tomando todos los víveres que se dirigían a la ciudad y los incrementó el precio considerablemente. La población local de la ciudad no lo vio con malos ojos, la mayoría de su población sentía simpatía por la política de Nur al-Din. Siria quedó reunificada ante un mismo gobernante.

Únicamente uno de los príncipes occidentales permaneció tras la huida de Damasco, era Beltrán de Tolosa. Quiso permanecer para que la herencia de Trípoli no recayese en su primo. Fueron aplastados por Raimundo y las tropas de Nur al-Din, poniendo la guinda final para la cruzada que con tan buenos pronósticos comenzaba años atrás.

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