El laicismo institucional y el desinterés eclesial provocan la desacralización de la iglesia de la Cala de San Vicente (Pollensa).

oct 29th, 2018 | By | Category: Noticias Cristianas, Portada

La aluminosis, una escritura que nadie sabe dónde está, un ayuntamiento en manos de la izquierda laicista y un obispado sin excesiva implicación, son las causas del cierre y desacralización de una iglesia en Pollensa en el mayor de los silencios, como esta ocurriendo en Europa en esa campaña para erradicar la fe católica de la sociedad, con la ayuda de la falta de compromiso de los propios fieles y quienes les representan.

Los restos de lo que era la Iglesia de San Vicente en Pollensa.

Los restos de lo que era la Iglesia de San Vicente en Pollensa.

Hace pocos días un medio digital católico publicaba una entrevista a monseñor Joseph Dinh Duc Dao es el obispo de Xuân Lôc, una diócesis vietnamita de unos 3 millones de habitantes, de los que un tercio son católicos, y que a pesar de estar bajo un régimen comunista afirmaba que: Cuesta más ser clérigo en Europa que en Vietnam: allí la comunidad nos defiende”.

Mientras tanto, aquí en España, la situación de desamparo a lo sagrado roza el esperpento. Ahí está el caso de la iglesia de la Cala San Vicente (Pollensa) que ha dejado de ser un lugar sagrado al ser desconsagrada por el Obispado de Mallorca.

Y es que durante más de 30 años la iglesia de Cala San Vicente fue un lugar de culto, pero ya entrado el siglo XXI, se evidenció que tenía aluminosis y en el verano de 2012 se ofició la última misa. El actual rector Xisco Vicenç precintó finalmente el templo hace un año por razones de seguridad e inició el proceso de desacralización.

Durante todos estos años Ayuntamiento y Obispado han intentado buscar una solución para evitar el cierre de la Iglesia, lo que se ha complicado tras acceder al gobierno del mismo una coalición de grupos de izquierdas desde la últimas elecciones municipales, que en palabras de muchos vecinos, no se ha tomado el asunto mucho “cariño”, lo que no ha permitido cerrar un acuerdo que permita salvar la iglesia.

Por si todo esto fuese poco, existen problemas sobre la titularidad de la propia parroquia, ya que aunque la promotora de la urbanización dice haber cedido al Obispado la propiedad en los años setenta, al Obispado afirma que nunca se escrituró a su favor.

Al final, ante la incredulidad de los fieles, una parroquia se ha desconsagrado, en silencio, sin protestas, tal y como acaba en Europa con la fe cristiana, sin ruido.

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