La destrucción de los cristianos de Oriente Próximo.

nov 6th, 2018 | By | Category: Noticias Cristianas, Portada

El autodenominado Estado Islámico (ISIS) ha reivindicado el tiroteo del pasado viernes contra un autobús de cristianos coptos que peregrinaban al monasterio de San Samuel, en la provincia de Minia, a unos 250 kilómetros al sur de El Cairo. Los terroristas asesinaron a 8 personas e hirieron a otros 13. En la Pascua de 2017, el doble atentado contra la catedral de San Marcos en Alejandría y la iglesia de San Jorge en Tantra, se saldó con un mínimo de 45 muertos. En mayo del mismo año, también en Minia, los yihadistas mataron a otros 28 cristianos. Desde hace décadas, los coptos sufren amenazas y agresiones a manos de los islamistas, pero desde la caída de Mubarak la violencia contra ellos se ha incrementado. Este atentado es el episodio más reciente de una estrategia genocida que las organizaciones yihadistas están desplegando contra los cristianos allí donde se encuentren. Desde Siria hasta Egipto, las comunidades más antiguas del mundo padecen desde hace décadas el acoso político, la discriminación legal y la violencia terrorista.

Desde hace décadas, los coptos sufren amenazas y agresiones a manos de los islamistas, pero desde la caída de Mubarak la violencia contra ellos se ha incrementado.

Desde hace décadas, los coptos sufren amenazas y agresiones a manos de los islamistas, pero desde la caída de Mubarak la violencia contra ellos se ha incrementado.

 Los coptos son originarios de Egipto. Se convirtieron al cristianismo en el siglo I gracias a la evangelización de San Marcos. Desde de la islamización del país en el siglo VII, los coptos son la minoría cristiana más numerosa. En total, los cristianos son el 10% de la población de Egipto. A lo largo de los siglos, se han alternado periodos de convivencia, tolerancia y prosperidad con ciclos de hostigamiento y persecución hasta llegar a nuestro tiempo. Desde 2011, los actos contra los coptos se han ido incrementando: atentados terroristas -entre ellos destacan los reivindicados por el ISIS como el del viernes pasado- detenciones ilegales, encarcelamientos, estragos contra las iglesias y edificios comunitarios… A pesar de los esfuerzos del presidente Al-Sisi para promover la tolerancia religiosa, el último informe de la Comisión de los Estados Unidos sobre Libertad Religiosa menciona 22 casos de disturbios contra los cristianos y sus iglesias sólo en el año 2017. Como señala el informe sobre libertad religiosa del Departamento de Estado, a los atentados terroristas `perpetrados por el ISIS, se suman las presiones para que las víctimas de la violencia religiosa -entre ellas los cristianos- desistan de sus acusaciones contra los autores en aras de un “espíritu de reconciliación” que suele conducir a la impunidad del delito.

El 4 de febrero de 2016 el Parlamento Europeo aprobó una decisión en la que consideraba genocidio el asesinato sistemático de los cristianos, los yazidíes y otras minorías religiosas a manos del autodenominado Estado Islámico. Sin embargo, son pocos los países de la Unión que han diseñado políticas centradas en el auxilio a los cristianos del Oriente Próximo. Tal vez, el país que ha asumido el mayor compromiso ha sido Hungría, que dispone del equivalente a una Dirección General ministerial dedicada a la ayuda a los cristianos perseguidos. Sin embargo, el modelo de ayuda húngaro -que comprende desde las donaciones de medicamentos hasta la reconstrucción de iglesias- no se ha extendido por el continente.

Se está cometiendo un genocidio a las puertas de Europa. Los terroristas yihadistas que lo están perpetrando se han propuesto el exterminio de los cristianos de todo el Oriente Próximo. Las comunidades de seguidores de Cristo más antiguas del mundo corren un riesgo existencial al que la Unión Europea no está dando una respuesta adecuada más allá de resoluciones como la citada. No se trata sólo de la asistencia humanitaria a los refugiados -y habría que hablar mucho de esta asistencia- sino de la integración de los derechos humanos de las minorías cristianas en todas las políticas de la Unión desde la migratoria hasta la cooperación para el desarrollo.

La supervivencia de las comunidades cristianas es la prueba de la viabilidad de la convivencia religiosa en Oriente Próximo. El destino que corran los cristianos será, tarde o temprano, el que aguarde a los suníes, los chiíes, los alauíes y a todos los demás grupos religiosos allí donde queden en minoría. El terrible destino de los cristianos de Irak y Siria anticipa lo que cabe esperar si los yihadistas, los islamistas y, en general, los radicales se imponen en los distintos países.

Mientras tanto, los coptos lloran de nuevo a sus muertos.

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