Carlos V, Villaviciosa destino deseado.

mar 1st, 2019 | By | Category: Otras Noticias, Portada

Carlos V por Anthony van Dyck.El 19 de septiembre de 1517, el joven Carlos de Gante de 17 años, todavía príncipe y Duque de Borgoña, arriba por primera vez en su vida a suelo español en  costas maliayesas (de Maliayo, antiguo nombre para Villaviciosa de Asturias), la historia tradicional mantiene que su desembarco tuvo lugar como consecuencia del error y por tanto de la casualidad, lo que parece no encajar con criterios lógicos, si se intenta profundizar en lo verdaderamente acontecido.

SITUACIÓN PREVIA

Carlos era nieto de Maximiliano de Habsburgo y María de Borgoña por un lado y de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla por otro.

Sus abuelos habían concertado dos matrimonios entre sus hijos; Juan hijo de los Reyes Católicos se casaría con Margarita de Austria y Felipe de Habsburgo, conocido por el Hermoso, contraería nupcias con Juana, que pasaría a la historia con el sobrenombre de La Loca.

Como es sabido Juan, el hijo de los reyes españoles, fallecería al poco tiempo de haber contraído matrimonio y los derechos dinásticos pasarían a Felipe y Juana.

Felipe pasó a mejor vida también muy joven y en 1506, Carlos, con tan solo 6 años de edad, heredaría el título de Duque de Borgoña.

Este hecho debemos resaltarlo  y no otros de indudable importancia que sucedían de manera simultánea a la muerte de Felipe, con intención de seguir un curso lo más directo y ágil posible para los fines de este artículo.

En esos momentos la Europa moderna estaba vislumbrándose, con la creación de nuevos estados o naciones y con la expulsión de los árabes por la frontera sur hacia África, siendo reciente el final de la Reconquista española, fechada en 1492 y las principales casas reales buscaban un príncipe para Europa que se convirtiera, tal vez, en el emperador único de todo el territorio y del Nuevo Mundo, siendo en ese momento y con el permiso de otros monarcas también de importancia, Francisco I de Francia y Carlos I de España, los que se disputaban ese privilegio.

El Ducado de Borgoña,  tenía una gran importancia y era deseado por todos, dándose la circunstancia que los Austrias, que habían heredado el título y el territorio a través de María de Borgoña, perderían el territorio, a favor del rey francés, pero no el título.

En 1517, Carlos, tenía 17 años, su abuelo Maximiliano, conocido como “el último caballero” y sin duda uno de los personajes más influyentes y hábil de todo el período, todavía vivía y Carlos había sido investido a finales de 1516 como Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro.

EL VIAJE

Según dice la tradición popular, la gran flota que se desplazó a España  había desviado su curso debido a las fuertes tormentas sin que se pretendiera llegar a la costa de Villaviciosa, siendo el destino planeado Laredo. En el curioso libro escrito por el que parece ser un “valet de chambre” del  príncipe Carlos, que mantiene que lo acompañaba en ese periplo y llamado Laurent Vital, no se afirma, sin embargo, que existieran tales tormentas, sino por el contrario se asevera que la mar estaba en calma, siendo la causa que se aduce de la arribada en las costas asturianas un error de cálculo de los pilotos, que incluso, según el texto, se avergüenzan del mismo por ser avezados conocedores de las costas bañadas por el Mar Cantábrico.

Según las crónicas, acompañaban al príncipe cuarenta naos de gran capacidad con unas doce mil personas en ellas, siendo evidente que la planificación de un desplazamiento  de una flota de tal magnitud tendría que estar calculado con enorme precisión sino exactitud desde la partida y si pudiera parecer bastante asombroso que una tormenta hiciera desviar el rumbo de las naves dirigidas a  Laredo hacia las costas asturianas, cuando lo habitual es que la mar sea de una intensidad similar en uno y otro lugar, no lo es menos atribuir este desvío de rumbo a un error de los pilotos de las naves., no debiendo olvidarse que las naos eras de gran capacidad y  tamaño y que en esa época con embarcaciones de mucha menor importancia se atravesaba el Atlántico hacia el Nuevo Mundo.

En el capítulo XIX del libro de Laurent Vitan, editado con el nombre de “Primer Viaje a España de Carlos I con su desembarco en Asturias” se especifica con claridad  la ordenanza que debía regir y por tanto ser obedecida por toda la flota que acompañaba al Rey , refiriéndose a Carlos, en su viaje por mar hacia España, en el que se evidenciaba que era el navío real el que  debía liderar y encabezar la expedición, siendo de destacar las siguientes normas que habían sido entregadas antes de comenzar la andadura de la flota a todos los pilotos;  “ Que ningún navío se adelante para entrar en ningún puerto o abra si no es por mandato del Rey”.

“Cuando se ver tierra de España que ningún navío se atreva a ir delante del Rey, sino que vayan todos detrás”.

También se habían dado órdenes de actuación precisas para seguir a la nao real cuando caía la noche; “Cuando el navío del Rey cambie su ruta de noche por viento contrario, pondrá tres faroles con los dos de  ordinario, que harán cinco y todos los demás contestarán con una luz”.

“Cuando quiera arriar la vela, si es de noche, el navío del Rey pondrá dos faroles  con los dos que ya tiene, así que serán cuatro, y entonces todos los navíos responderán con una luz.”

“Cuando el navío del Rey cambie de ruta de noche, pondrá otro farol con los otros dos, de manera que sean tres; y entonces todos los dichos navíos contestarán con una luz y la ostentarán incontinente.”.

En el libro de Vital se narra de forma concreta que hacia las 6 de la madrugada es cuando los pilotos son conscientes de su error o lo que es lo mismo, la variación de rumbo se produce en la noche y es al amanecer cuando se percatan de que la costa cercana es la villaviciosina y no la de Laredo.

Si atendemos a la ordenanza, es fácilmente deducible que si la nave real fuera la que cambiara su rumbo todas las demás la acompañarían, por lo que no hace falta un error de varios pilotos, sino que el error o, por qué no, la decisión del piloto de esa nave sería suficiente para que todos los demás la siguieran y mucho más durante la noche en la que todos intentarían ir confiados y en formación ante la clara ordenanza, que impedía que ninguna nao la adelantara ante la cercanía de la costa.

Sería evidente que si el Rey, o una persona de su confianza que portara su representación para esos quehaceres, hubiera dado orden al piloto de la nave principal de ir a la costa de Villaviciosa, eso podría ser suficiente razón para que toda la flota acabara en las cercanías de la villa sin tener conocimiento previo de que eso fuera a ser así, ni que pudiera estar premeditado.

EL DESEMBARCO

Carlos y su hermana Leonor desembarcarán con su séquito y se quedarán en tierra firme y las embarcaciones y las miles de personas que ocupaban las naos, seguirán su rumbo hacia las costas de la actual Cantabria (Asturias de Santillana, en la época), sin que se conozca ningún percance marítimo de las mismas en ese recorrido, lo que deja fuera de toda duda la inexistencia de tormentas de importancia, siendo la singladura hasta Laredo de una duración cercana a una jornada de navegación.

¿Qué justificación habría en su desembarco y que no volvieran con la flota a su destino?

La respuesta que parece más acertada es que el destino del príncipe-Rey fuera precisamente al que se había llegado y no otro y el del resto de la flota seguir rumbo.

Carlos llega a Villaviciosa el día 19 de septiembre de 1517 y permanece nada menos que hasta el día 22.

No solamente no continúa el viaje previsto si no que se alojará durante cuatro días en la Villa antes de iniciar una azarosa travesía por tierra cuya siguiente parada será Colunga.

Se debe  insistir en que el razonamiento del desvío de la flota por la tormenta no parece justificar el cambio de destino a un lugar donde el príncipe permanecerá cuatro días, ni que   empiece un recorrido por tierra totalmente diferente al que tendría que estar debidamente planificado, cuando la flota tan sólo tardaría día en llegar a Laredo, debiendo considerarse que el pretendido error hubiera modificado muy levemente la planificación inicial del viaje.

RAZONES DEL DESEMBARCO EN VILLAVICIOSA – VALDEDIÓS, EL VALLE DE DIOS, PUNTO CLAVE

Entrando, por tanto, a valorar la posibilidad que el destino del joven príncipe fuera la costa maliayesa, ¿cuál sería el motivo? ¿qué importancia tendría el lugar para ser el escogido no solamente para ser el primero en que su pie tocara tierra española, sino para permanecer durante cuatro días y para ser el del inicio de su periplo por las tierras donde iba a ser su nuevo Rey y además Emperador del Viejo y Nuevo Mundo prácticamente recién descubierto?

Como es sabido, en Villaviciosa existe un establecimiento cisterciense (ocupado actualmente por las carmelitas) enclavado en el mismo lugar que Alfonso III el Magno, último Rey astur strictu sensu, había construido la maravilla del arte prerrománico que se conoce como El Conventín.

 

Los terrenos donde se asienta el Monasterio de Valdediós fueron donados a la Orden Cisterciense por Alfonso IX y su esposa Berenguela en el año 1200, siendo Alfonso IX  descendiente directo del Conde Raimundo de Borgoña que había casado con Urraca I, hija de Alfonso VI, a quien el Cid había puesto su palabra a prueba en el famoso incidente de la Jura de Santa Gadea y que iniciaba una saga de reyes borgoñones, a la sazón que descendientes de la dinastía astur-leonesa o si se quiere de la dinastía heredera de las tradiciones y sangre visigoda, finalizando la saga borgoñona con la muerte de Pedro I El Cruel a manos de su hermanastro Enrique, que iniciaría la Casa de los Trastámara (que detentaban similares vínculos de sangre), en el no menos popular hecho en el que participó el ínclito Bertrán Duguesclin ; “ni quito ni pongo Rey pero ayudo a mi Señor”.

Es preciso saber que la Orden Cisterciense tenía plena relación con el Ducado de Borgoña, de hecho el padre de San Bernardo de Claraval había sido hombre de confianza del Duque de Borgoña y que muchos de los primeros acólitos de Bernardo eran borgoñones.

El escudo de la Orden del Císter es el mismo que el de Borgoña.

Carlos de Gante era Duque de Borgoña, título que le venía por vía de su padre Felipe El Hermoso que lo había heredado, a su vez, de su madre y abuela de Carlos; María de Borgoña esposa del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano I.

La legitimidad de la sangre era de máxima importancia y el Ducado de Borgoña era de tal relevancia , como venimos señalando, que cuando los Austrias pierden el territorio borgoñón, mantienen, sin embargo el título de Duques de Borgoña no solamente tras la división acontecida a la muerte de María de Valois o María de Borgoña sino también durante el reinado de Carlos I en 1529, en la que se firmaría la Paz de Cambrai (conocido como la Paz de las Damas al haber sido Margarita de Austria y Luisa de Saboya la que formarían en representación de Carlos y Francisco) en la que los Austrias renunciaban al territorio específico pero no al título.

Al Duque de Borgoña le corresponde ser Gran Maestre y Jefe Soberano de la Orden del Toisón de Oro y  su escudo ha venido formando parte del de nuestra nación durante siglos, siendo Carlos II El Hechizado el último Austria en detentarlo y actualmente de titularidad del Rey de España.

En los siglos XV y XVI la Corte Ducal de Borgoña se consideraba a sí misma, como “Trono de Salomón”, adscribiendo a Carlos V con el rey bíblico David y la propaganda imperial, más tarde, asignaría a Felipe II el papel de nuevo Salomón, tal como asevera el profesor de la Universidad Complutense de Madrid David García López, en su libro El Monasterio del Escorial y la Arquitectura.

El lugar donde se instaló el Monasterio se ubicaba en el valle de Boides o Boiges y justo al lado del Conventín, bautizando el lugar los monjes como Valdediós, el Valle de Dios, como emplazamiento sagrado y tal vez el sitio adecuado para la unción del nuevo emperador.

 

 

UN POCO DE HISTORIA, TESOROS Y RELIQUIAS

Debemos dar un paso atrás en la historia y retrotraernos al siglo VIII.

En el año 711 tuvo lugar la Batalla de Guadalete (hoy en día algunos historiadores niegan que este hecho haya ocurrido), lo que supuso que los visigodos vencidos, seguidores de D. Rodrigo, se parapetaran tras la cordillera cantábrica, Picos de Europa y montañas de Burgos, es decir en nuestra bendita tierra asturiana que entonces se extendía y completaba con nuestra hermana Asturias de Santillana, actual Cantabria y con parte de la actual provincia de Burgos.

En el 711, antes de Guadalete,  la capital establecida por los Reyes Visigodos estaba situada en Toledo y según la tradición, allí permanecían sus tesoros traspasados durante generaciones de Rey a Rey y entre los que se dice se encontraba la Mesa de Salomón.

Siguiendo este criterio histórico, los godos derrotados y en su huida al Norte, previamente habrían pasado por Toledo para recoger y salvaguardar de los sarracenos los tesoros y reliquias allí depositados, siendo un hecho cierto que muchas de ellas actualmente están en la Catedral de Oviedo,  pudiendo haber estado ocultas en el Monsacro, antes de su traslado a la Catedral.

De los tesoros y objetos de poder, jamás volvió a saberse, con alguna excepción tal como los hallados enterrados en Guarrazar en el siglo XIX, pudiendo tratarse de piezas olvidadas o tal vez su traslado fuera desechado ante la premura del tiempo y capacidad de maniobra de unos soldados en huida y probablemente perseguidos a corta distancia por tropas enemigas.

¿Es posible que los tesoros de los Visigodos hayan estado en nuestras tierras, incluyendo la Mesa de Salomón, el Arca de la Alianza y la Menorah?

Parte de las reliquias supuestamente traídas por Pelayo están depositadas y debidamente relacionadas en la Catedral, del resto no se sabe y jamás se ha sabido nada cierto sobre su destino, pero los godos que vinieron a parapetarse al Norte ¿tendrían alguna razón para dejar los tesoros y objetos mágicos o de poder, que al parecer poseían y transportar solamente las reliquias que actualmente ocupan la Cámara Santa?, la respuesta parece que debe ser negativa y que dichos tesoros y objetos, necesariamente, tuvieron que ser traídos en aquella época a nuestras tierras depositándose en lugar seguro y debidamente custodiado, es decir, con discreción y secreto.

ATANDO CABOS

Volviendo al viaje de Carlos, debemos reparar, que el mismo fue largamente retrasado en el tiempo, de tal manera y siguiendo la crónica de Laurent Vital, que pensaba realizarse en 1516 coincidiendo con San Juan o lo que es lo mismo con el solsticio de verano y sin embargo no se efectúa hasta bien entrado el mes de septiembre de 1517 (un año y medio más tarde indicativo de las posibles convulsiones políticas y la dificultad en la preparación del mismo), siendo evidente que tanto la climatología como el estado de la mar es más favorecedor, en el trayecto inicialmente planteado, en pleno verano, que ya en fechas cercanas al otoño.

El 21 de septiembre se corresponde con el equinoccio de otoño, fecha en la que el día dura 12 horas al igual que la noche que desde las antiguas tradiciones celtas o paganas se atribuye al ceremonial de la cosecha en la que la fértil tierra repleta de semilla germina, el ying y el yang, el Sol y la Tierra, el día y la noche, la igualdad entre el hombre y la mujer. El Mabon, en el que se celebra la generosidad de la Tierra, la Diosa (el principio femenino) – Villaviciosa. Significa Villa Fértil- y la luz y la energía del Sol (el principio masculino), gracias a ese equilibrio universal se obtienen todos los bienes y es el momento de la celebración y festejo, el Dios se prepara para morir y la Diosa pasa a ser la Anciana pero, en su interior, ya es la Doncella y lleva la semilla de Dios, que renacerá en Yule (Julio), celebrándose la naturaleza dual de la vida y la muerte, pasado y futuro están unidos y cuyo rito es antiquísimo, siendo, según historiadores actuales uno de los motivos de celebraciones rituales ancestrales en Stonhenge y muchos otros lugares de culto pagano.

La tradición cristiana santifica ese día como el de San Mateo y en la Catedral de Oviedo en esas fechas se celebra la Perdonanza, que no es otra cosa que un jubileo anual en el que se obtienen las indulgencias plenarias, siendo las fiestas de esa ciudad, cuyo patrón es San Salvador el mismo que pone nombre del Monasterio de Valdediós.

La mesa de Salomón, como planteamos y según dice la tradición, había estado en Toledo durante el reinado visigodo y tras la batalla de Guadalete en el año 711, no volvió a saberse de ella, siendo razonable que fuera traída a la zona astur-cántabra donde los seguidores del vencido D. Rodrigo se resguardaron e iniciaron la Reconquista. Recientemente un  historiador alicantino, llamado Javier Martínez-Pinna, apuesta por esta hipótesis en su libro “El nombre de Dios. El Enigma de la Mesa de Salomón”.

Un lugar de depósito, al igual que las primeras reliquias traídas de Jerusalén por Santo Toribio de Astorga en el siglo V, pudo haber sido el Monsacro, donde, no por casualidad, existen templos con advocación a Santiago y María Magdalena, de conocida devoción templaria, los monjes guerreros tan cercanos a la Orden Cisterciense.

En 1994, un grupo de seis investigadores norteamericanos con avanzado material científico realizaron pruebas de radiación en la cripta y altar mayor del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, buscando otro objeto de poder desaparecido desde tiempo inmemorial; el arca de la alianza.

En las cercanías del Monasterio lebaniego, en Peña Subiedes-Cosgaya, se produjo la derrota definitiva de lo sarracenos tras la batalla de Covadonga, al producirse un derrabe o “argayo” a su paso por una zona acantilada. A dónde iban y en busca de qué, ya que no parece que su rumbo fuera precisamente el que un ejército en retirada y huida habría elegido.

Nuestra tradición oculta y parece querer dejar en el ostracismo a nuestra tierra asturiana, tal vez para que los ojos de los demás no presten su atención a su verdadera importancia como lugar sagrado por haber sido custodio de los objetos desaparecidos y de máxima importancia para la tradición judeo- cristiana y ser una de los lugares de la transmisión de la  sangre real, al suceder el Reino Astur, al Visigodo portador, al igual que el Merovingio de la sangre de los sicambros.

La primera capital del Reino Astur fue Onís, que es un anagrama de Sion y Covadonga, en nuestra lengua Cuadonga no deja de ser un anagrama de Cuna Goda.

La sangre de los reyes, los descendientes de las doce  tribus de Israel.

Maximiliano I, abuelo de Carlos I y que todavía vivía y tenía gran influencia durante la primera venida de su nieto a España ,había construido un mausoleo en Innsbruck en el que se pretendía dar legitimidad al Sacro Imperio Romano Germánico ordenando la realización de 100 estatuas de ancestros y parientes de sangre real, si bien solamente llegaron a realizarse 28 entre las que se encuentra la de Carlomagno y Teodorico (Rey de los ostrogodos), además había sido quien aprobaría los “Estatutos de los Canteros Alemanes”  que se habían redactado en 1459 en la Asamblea de Ratisbona (Regesburg, Alemania), que se tiene por un antecedente o incluso el origen común de la masonería operativa en Inglaterra y el continente, lo que nos hace ver que era una persona cercana al conocimiento esotérico relativo a la legitimidad de la sangre real, así como otras cuestiones no accesibles para los no iniciados.

Los visigodos, procedían del norte de Europa y mantenías lazos de sangre con las otras etnias godas y los Reyes Astures de los que se deriva y sigue la línea de sangre hasta nuestro actual monarca Felipe VI, provienen de esa ascendencia.

Pelayo, era hijo de Faffila hijo ,a su vez de Chindasvinto (otros dicen de Recesvinto hijo de aquél , pero se sigue el criterio más convincente atendiendo las tesis de la escritora y novelista histórica Matilde García-Mauriño) y la Corte asturiana descendía, sin duda, de la Visigoda que se había establecido en nuestra tierra, tras la derrota de Guadalete, eran, por tanto, los descendientes de la Corte real de Don Rodrigo, fallecido en Viseu (Portugal) a causa de las heridas recibidas en dicha batalla siguiendo la versión que se considera más plausible al haber otras).

Los generales godos derrotados, habían reunido tropas (Pelayo entre ellos, algunos historiadores mantienen que era espartario de Don Rodrigo)  y consiguieron hacerse con la mayor parte de los objetos , tesoros y reliquias existentes en Toledo y probablemente también los que habían estado depositados en Mérida y los habían transportado, escondido y custodiado en las Asturias de Oviedo y de Santillana, siendo Liébana y el Monsacro probablemente, dos de los lugares en que los que estuvieron en alguna época depositados.

Los Reyes Astures, mantuvieron las leyes y tradiciones visigodas y  su legitimación también provenía de su vinculación con la tradición de la sangre real. El Rey Alfonso II, fue considerado como emulación del Rey David y coronado y ungido en  fechas cercanas al equinoccio otoñal.

En el VIII Concilio de Toledo, año 653 y bajo el reinado de Recesvinto, hijo de Chindasvinto, se estableció lo siguiente, bajo su tutela y autoridad:

“Necesidad de diferenciar los bienes que el rey recibía del patrimonio de sus padres o parientes. Necesidad de diferenciar lo que el rey adquiría por su cargo. Estos bienes sólo podrían pasar a su SUCESOR DEL TRONO y no a su descendencia familiar.”

Las principales casas reales europeas, en las que se incluyen tanto los Austrias como los Borbones, que han venido reinando, -con la salvedad de algún período excepcional- nuestro país desde que se concibe como tal, tenían gran interés en el Ducado de Borgoña, al igual que en nuestra tierra asturiana, que en el siglo XIV, toma la característica de principado  pasando a ser el título principal del heredero de la Corona y siendo con toda probabilidad una causa que lo justifique el devenir en estas tierra de la tradición de la sangre real o griálica, al ser ambas regiones –Borgoña y Asturias- el lugar  principal de asentamiento de los Reyes Merovingios y  Visigodos .

Otra posible razón, que haría poner en valor estos lugares, sería el haber albergado los objetos de poder y tesoros de esas casas reales, ya que según la investigación de Baigent, Leigh y Lincoln en su libro “El Enigma Sagrado”, el lugar donde pudo haber estado oculto el tesoro francés, que por diversas vicisitudes históricas pudo haber sido custodiado por la Orden del Temple (plenamente relacionada con el Císter), es en territorio borgoñón y concretamente en Chateau Barberie, que desaparece y se borra de la faz de la tierra en el siglo XVI, precisamente coincidiendo en la época disputa del Condado de Borgoña por las casas reales de procedencia germánica y francesa.

Si como se puede plantear la Mesa de Salomón hubiera estado atesorada en Asturias, no sería descartable la posibilidad de que Valdediós hubiera sido un lugar de custodia al coincidir en el mismo sitio el asentamiento donde el último rey únicamente astur, Alfonso III, realizó su obra, El Conventín, e incluso estableciendo un entorno palaciego, hoy desconocido y por ser donde los reyes hispanos y descendientes de los borgoñones  y en concreto Alfonso IX, los que ceden el terreno al Císter para que levanten su Monasterio.

Algo que no es muy conocido es que el Conventín tiene una parte superior a la que no se puede acceder, por carecer de escaleras o entrada normal y que se conoce como la Cámara del Tesoro.

¿Qué tesoro pudo albergar esa Cámara que no fuera otro que el Real, adscrito a Alfonso III?

HIPÓTESIS Y CONCLUSIONES

I.- Carlos I, como legítimo heredero de la sangre real y que resultaría ser nuevo Rey de Alemania y España y como Duque de Borgoña, tiene el derecho a detentar los tesoros  de las casas reales de la antigua tradición merovingia y visigoda.

II.- Los tesoros merovingios habían estado depositados en Francia, en el territorio de la Borgoña, pasando el derecho sucesorio a la Casa de Austria por el vínculo matrimonial del emperador Maximiliano con María de Borgoña, de ahí uno de los intereses principales por detentar dicho título que daba legitimidad sobre el tesoro real.

III.- Los tesoros visigodos, desde la derrota de Guadalete habían venido al Norte, siendo custodiados en diversos lugares y en época de Carlos I, en Valdediós y Liébana, lugar que también visitará en su periplo.

IV.- El territorio de la Borgoña había estado en disputa con la casa real francesa y los Austrias lo perderían, no sin antes detentar y colocar a buen recaudo los objetos de poder, si bien  habría que buscar un emplazamiento seguro y en terreno sagrado para ellos.

V.- La unión de las coronas de origen español con los Austrias y su derecho sobre los tesoros merovingios en la cabeza de Carlos hacen que los lugares de custodia en territorio español sean los idóneos para albergar la totalidad de los mismos.

VI.- En el primer viaje de Carlos a España se planifica la traída de tesoros y objetos de poder a España, que debe ser obviamente muy discreta o prácticamente secreta.

VII.- El desembarco en Villaviciosa de solamente un grupo de acompañantes de plena confianza del nuevo Rey y el que el resto de la gran flota se marchara del lugar indica esta planificación siendo el momento adecuado para bajar a tierra firme los tesoros merovingios.

VIII.- Carlos es recibido en la costa maliayesa, por caballeros asturianos descendientes de los godos, antiguos reconquistadores asturianos y custodios de los tesoros visigodos que permanecían en nuestro territorio desde la batalla de Guadalete y cuya guarda se decidiría proseguir en esta tierra desde que García, Ordoño y Fruela se hicieran con la corona de su padre Alfonso III el Magno y dividieran el reino.

IX.- Carlos sería ungido, en rito similar al del Rey David y Alfonso II, en el Monasterio de Valdediós   en la fecha del equinoccio de otoño, el 21 de septiembre.

Rafael Barroso Cabrera y Jorge Morín de Pablos en su libro “Imagen soberana y unción regia en el reino visigodo de Toledo” afirman:

“En efecto, a imitación de los reyes del Antiguo Testamento, los soberanos godos fueron los primeros monarcas cristianos que adoptaron el rito de la unción del óleo santo como símbolo de su encumbramiento a la más alta magistratura del reino….. según la cual los monarcas godos quedaban asimilados a los reyes teocráticos hebreos…, la unción revestía al nuevo soberano de un carácter sagrado…, el monarca visigodo aparecía caracterizado ante su pueblo como un nuevo David o un nuevo Salomón destinado a regir los destinos de la patria,… el mismo simbolismo alcanzaría en el reino asturiano… Recuérdese la unción de Alfonso II… como una restauración en todos los órdenes de lo que había significado el antiguo reino visigodo de Toledo.

Así, no se ha reparado lo suficiente en la importancia que tiene para el caso un diploma de un obispo de Lugo, fechado en 760 y citado por el propio Menéndez Pidal, que, a propósito de Alfonso I, dice que este monarca qui erat stirpe regis Recaredi et Ermenegildi. Evidentemente la intención del prelado lucense no era otra que la de enraizar la nueva dinastía asturiana encargada de la restauración de la fe-no en vano el yerno de Pelayo será conocido con el sobrenombre de El Católico- con los fundadores del reino católico de Toledo. …sólo muchos siglos después, en 1585, el Papa Sixto V a requerimiento de Felipe II, reconocerá el carácter de mártir por la fe católica del príncipe godo.

Con motivo de tan magno acontecimiento, el Rey Prudente ordenaría el traslado de parte de las reliquias del santo (San Hermenegildo) que se conservaban en el Monasterio de Sigena, al suroeste de Monzón (Huesca) hasta el nuevo panteón de El Escorial, acto de hondas connotaciones simbólicas que hay que interpretar de nuevo bajo el prisma de la pretensión real de enlazar la monarquía hispánica de los Austrias con la antigua realeza visigoda.

Por esas mismas fechas Alvar Gómez componía una genealogía de Felipe II que entroncaba al monarca nada menos que con el mismísimo San Isidoro. …Es dentro de este ambiente de lucha ideológica, desarrollado entre la segunda mitad del siglo VIII y comienzo de la centuria siguiente, marcado por el paso del antiguo ducado visigodo al reino franco.

Existe una pintura en Valdediós realizada por Reiter, que pudiera reseñar esta unción, si bien autores mucho más doctos afirman que las pinturas tratan sobre hechos de la vida de San Bernardo.

Curiosamente Reiter pinta sobre la tabla central de un tríptico de la época, por motivos desconocidos y que pudo venir de la mano del Emperador, cuestión que no es objeto de estudio en este artículo.

En Valdediós, existe un sillón que se le conoce como “la silla de Carlos V”, siendo desconocida la razón de ese nombre y mucho menos cuando la historia oficial nada dice acerca de una visita al Monasterio por parte de Carlos en su estancia villaviciosina, algo que parecería realmente extraño si no se diera tradicionalmente  por hecho.

No es extremadamente conocido el interés de Carlos y de su hijo Felipe, por las cuestiones esotéricas, si bien eso era habitual en esa época entre personas de la cultura y de la realeza -Isabel I de Inglaterra tenía como consejero a John Dee, personaje enigmático, que aseveraba tener contacto y comunicarse con los ángeles a través de unas bolas de cristal (expuestas actualmente en el Museo Británico) en el idioma enoquiano (de Enoc) que se decía la primera lengua hablada en el planeta-, pero lo cierto es que tanto uno como el otro se guiaban por cierto ritos y conocimientos secretos. De hecho Felipe II , se consideraba la emulación de Salomón (hijo de David al que emulaba su padre Carlos)  y construiría el Monasterio de El Escorial atendiendo las medidas que eran conocidas del antiguo Templo de Salomón y probablemente con el interés de albergar allí los tesoros de las casas de la sangre real.

Las esculturas de David y Salomón protagonizan la fachada del Monasterio madrileño.

Carlos, por su parte, encargó el cuadro denominado La Gloria a Tiziano con notable carga simbológica y preparó su tránsito (es decir su muerte) para el otro mundo en el Monasterio de Yuste, que tendría lugar un 21 de septiembre, es decir en el equinoccio de otoño y fecha probablemente escogida por él, quien llegó a hacer ensayos de sus honras fúnebres. La misma fecha en la que había estado en Villaviciosa, la tierra fértil, donde recibió su unción en la fecha en el que el Sol y la Tierra mantenían su perfecta unión. Por lo que no es descartable la posibilidad de que el monarca haya dispuesto voluntariamente su tránsito a la eternidad en esa determinada fecha.

De igual forma la pintura ecuestre de Tiziano,  Carlos V en la batalla de Mühlberg, representa al Emperador portando la lanza de Longinos, que había atravesado el costado de Cristo y que se consideraba como símbolo de poder. Pudiendo plantearse que el mismo detentase realmente dicho objeto, que fue buscado por el nazi Himmler en nuestro país.

X.- Tras el acto de unción, en el que objetos sagrados de ambas coronas habrían tenido plena relevancia Carlos dejaría depositado  parte o todo el tesoro que traía en la Cámara del Tesoro del Conventín, en tierra sagrada y proseguiría su viaje en el que un punto clave sería el valle de Cabuérniga y la Liébana, dónde los antiguos custodios guardaban otra parte de los objetos de poder, que habían sido traídos por Santo Toribio de Astorga, en el siglo V y posteriormente por los godos derrotados en Guadalete, permaneciendo en esos lares más de veinte días, debido según las crónicas oficiales a haber caído enfermo, para seguir finalmente su viaje hacia tierras castellanas, permaneciendo los mismos con excepción de las reliquias y símbolos repartidos en otros centros de poder como las Catedrales de Santiago y Oviedo de acceso público y bajo la guarda de la Iglesia Católica , debidamente escondidos y custodiados en Liébana y Valdediós.

Es ciertamente reseñable, que el Lignum Crucis traído por Toribio Obispo de Astorga hacia el año 450, fuera trasladado a Liébana probablemente en el siglo VIII, hacia los años 780, durante la monarquía asturiana, reinado de Silo y que, sin embargo, la Virgen de la Encina fuera escondida por San Genadio, también Obispo de Astorga, que se dice hijo de Alfonso III (otros dicen que sobrino de Ordoño I), en el siglo X y encontrado hacia 1300 por los templarios en Ponferrada, ya que la secuencia de lugares, personajes y funciones parece encajar debidamente, en un mismo entorno familiar y de poder.

XI.- Diversos acontecimientos acaecidos en su reinado y en el de su hijo Felipe II, hicieron que los lugares de custodia ya no fueran seguros;  al Monasterio de Santo Toribio se le otorgaba el privilegio del jubileo anual en 1512, lo que en años posteriores le daría una notoriedad indeseada a los efectos requeridos; en 1527 se produciría una importante inundación en Valdediós, por desbordamiento del Río Valdediós (antiguo río Asta), lo que alteraba igualmente la pertinencia del lugar; los piratas acechaban las costas gallegas y en 1587 se decide ocultar los huesos de Santiago por el temor a un ataque del pirata Drake, y el Monasterio de El Escorial ya estaba finalizado  por lo que lo aconsejable era reunir de forma definitiva los tesoros en el lugar apropiado y previsto, sin que quede constancia histórica de que ello haya tenido lugar en momento alguno, por lo que su localización todavía es desconocida .

En 1700 fallecería Carlos II, El Hechizado, último Austria y tal vez último rey con conocimiento de la custodia de los tesoros que legítimamente correspondía a su estirpe y con su muerte y el paso de los siglos cabe la posibilidad que se haya perdido la clave del conocimiento del lugar sagrado donde los objetos de poder descansan ajenos a la historia.

por Eladio de la Concha García-Mauriño, publicado en http://nacionalismuasturianu.blogspot.com/2018/01/carlos-v-villaviciosa-destino-deseado.html

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