Neotemplarismo y fake news.

ago 19th, 2019 | By | Category: Otras Noticias, Portada

Desgraciadamente este tipo de noticias, donde se mezclan hechos reales con altos contenidos de ficción, no son nada nuevo en el mundo del templarismo. La mayoría de las veces con premeditación, y en no pocas ocasiones con ingenuidad, muchos de los grupos que se denominan templarios publican en sus propios medios de comunicación (webs o redes sociales) noticias donde llegan a asegurar, no ya que tienen reconocimiento del Vaticano, sino que el propio Papa asiste a sus actos.

Las fake news también llegan al neotemplarismo.

Las fake news también llegan al neotemplarismo.

VoxTempli -190819.- “Desde la sede católica italiana, El Vaticano decretó vigorizar la Humanización en América, y reconoció a una delegación integrada por mexicanos encabezados por la doctora Harriet Turner Rivas, quien fue elevada a “General Prior”, en un acto solemne encabezado por el Papa Francisco.

Los Pobres Caballeros de Cristo de la Confederación Internacional de Templarios de San Bernardo de Clarevalle, celebraron a Santa María de Mágdala, el Apóstol de los Apóstoles, como se llama Santo Tomás de Aquino, Primer testigo y mensajero de Cristo Resucitado”.

No es broma, se trata del extracto literal de una noticia publicada por varios medios en Sudamérica, donde deja nitidamente claro que el Vaticano reconoció a una delegación templaria, elevando a “General Prior” a una de sus miembros y todo ello “en un acto solemne encabezado por el Papa Francisco”.

Como Uds. ya imaginarán esta noticia falta a la verdad, y aunque muchos de los hechos que se narran son reales, los dos principales, que el Vaticano reconoce una delegación templaria y además en un acto encabezado por S.S. el Papa Francisco, no son ciertos.

Desgraciadamente este tipo de noticias, donde se mezclan hechos reales con altos contenidos de ficción, no son nada nuevo en el mundo del templarismo. La mayoría de las veces con premeditación, y en no pocas ocasiones con ingenuidad, muchos de los grupos que se denominan templarios publican en sus propios medios de comunicación (webs o redes sociales) noticias similares.

La realidad sigue siendo la misma que en 2012, cuando la Secretaría de Estado del Vaticano hizo una aclaración sobre las órdenes reconocidas por el Vaticano, y es que hasta el momento la Santa Sede, además de las propias Órdenes de Caballería (Suprema Orden de Cristo, Orden de la Espuela de Oro, Orden Piana, Orden de San Gregorio Magno y Orden de San Silvestre Papa), sólo reconoce y tutela a la Soberana Orden Militar de Malta y a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén; y así evitar la expedición fraudulenta de acreditaciones, el uso indebido de lugares sagrados y los engaños a personas de buena voluntad:

“La Secretaría de Estado, en respuesta a las frecuentes peticiones de información sobre la posición de la Santa Sede ante las Órdenes de Caballería dedicadas a Santos o con títulos sagrados, considera oportuno reiterar lo que ya fue publicado anteriormente.

Además de las propias Órdenes de Caballería (Suprema Orden de Cristo, Orden de la Espuela de Oro, Orden Piana, Orden de San Gregorio Magno y Orden de San Silvestre Papa), la Santa Sede reconoce y tutela solamente a la Soberana Orden Militar de Malta -también conocida como Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta- y a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, y no tiene intención de hacer innovaciones en este sentido.

Todas las otras Órdenes –sean de nueva institución o derivadas de las medievales– no son reconocidas por la Santa Sede, no pudiendo la misma hacerse garante de su legitimidad histórica y jurídica, de sus finalidades y de sus sistemas organizativos.

Para evitar equívocos desgraciadamente posibles, también a causa de la expedición ilícita de documentos y del uso indebido de lugares sagrados, y para impedir que se sucedan abusos que después resultan dañinos para muchas personas de buena fe, la Santa Sede confirma que no atribuye ningún valor a los diplomas de caballería y a las correspondientes insignias que sean expedidas por asociaciones no reconocidas, y no considera apropiado el uso de las iglesias y capillas para las llamadas ‘ceremonias de investidura’”.

Y no es la primera vez, ya en 2006 la Santa Sede tuvo que aclarar que era falsa la supuesta carta del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, en la que se reconocía una nueva Orden del Temple surgida en Alemania bajo el nombre de “Templerorden”, publicando las respuesta el 21 de mayo en “L’Osservatore Romano”, donde dejaba claro que:

Como es sabido, la antigua Orden del Temple (Templarios) fue suprimida por el pontífice Clemente V (1305-1314) y nunca fue restaurada por ningún otro sucesor suyo”, afirmaba la Santa Sede en la nota.

Y parece que el no reconocimiento de la Orden del Temple va para largo, porque la Secretaria de Estado del Vaticano incidía en su comunicado que “no tiene intención de hacer innovaciones”, de esta forma cerraba el paso también a esos grupos neotemplarios que llegar a asegurar que están en negociaciones con la Santa Sede en un proceso de diálogo para el reconocimiento.

Esto no quiere decir que personas de buena voluntad, amantes del Temple y lo que él representa, puedan agruparse en asociaciones que intentan revivir en la actualidad aspectos históricos, espirituales y de hermandad característicos del Temple; pero de ahí ha arrogarse reconocimiento Papal o ser los herederos de la genuina Orden del Temple, marca la diferencia del engaño.

Lo que si es cierto, y tal vez la iniciativa tendría más seriedad si proviniese de otros estamentos distintos a las asociaciones neotemplarias, es la necesidad de que el propio Vaticano, como ya ha hecho en otros casos, rehabilite el buen nombre de la Orden del Temple y restablezca el honor de los caballeros templarios, cuando existe unanimidad entre historiadores e investigadores de la historia de que todo fue una maniobra del rey de Francia que puso en peligro a la Iglesia, hasta el propio Vaticano presentó las actas del “Processus Contra Templarios”, donde queda claro que aunque la Orden adolecía de graves males, los delitos por los que fue suspendida distaban mucho de la realidad, siendo absueltos de sus cargos por el propio Papa.

 

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