La verdadera actitud templaria ante la pandemia del coronavirus.

mar 20th, 2020 | By | Category: Opinión, Portada

Estas fechas van a poner a prueba a muchos que disfrutan poniéndose el sagrado manto blanco con la cruz bermeja que concedió al Temple S.S. el Papa Eugenio III y que lo mancillan a diario colgándole todo tipo de medallas y prebendas, que si los antiguos templarios pudiesen levantarse de sus tumbas repudiarían por soberbios.


Es en este momento cuando tras una bata de sanitario, un uniforme policial, de seguridad o militar; un mono de repartidor o de conductor, un mandil de cajera, etc. se encuentra una mujer o un hombre que verdaderamente siente el Temple, defendiendo a los que nos necesitan del coronavirus, teniendo fe en Dios y que vamos a vencerlo, siendo justos y generosos al mismo tiempo con los demás; desempañando nuestra labor con templanza, lealtad, honradez y generosidad.

Es en este momento cuando tras una bata de sanitario, un uniforme policial, de seguridad o militar; un mono de repartidor o de conductor, un mandil de cajera, etc. se encuentra una mujer o un hombre que verdaderamente siente el Temple, defendiendo a los que nos necesitan del coronavirus, teniendo fe en Dios y que vamos a vencerlo, siendo justos y generosos al mismo tiempo con los demás; desempañando nuestra labor con templanza, lealtad, honradez y generosidad.

Francesco di Marco – Siena – 200320.- Es en los momentos más difíciles cuando surgen los héroes, porque son los momentos donde el miedo se supera y se logra el éxito, entonces se puede hablar de heroísmo, de sufrir y de obtener victorias épicas.

Así que todos podemos ser héroes en cualquier momento, la prueba la tenemos hoy con los miles de héroes, personas que superando el miedo trabajan para que la mayoría de la población se mantenga resguardada, que está generando la lucha contra esa pandemia mundial que nos azota hoy, el coronavirus.

Son miles de sanitarios que suponen la primera línea de defensa contra la pandemia, científicos que preparan las armas para combatirla y una legión de trabajadores (tenderos, repartidores, suministradores, policías, militares, vigilantes, cajeros, etc., etc.), que mantiene los aspectos logísticos para que la vida de los demás, aunque aletargada, se mantenga para florecer de nuevo.

Es en estos momentos cuando los que verdaderamente sienten en su interior ese espíritu templario, deben demostrarlo, porque un verdadero templario se crece en la batalla, y hoy el mundo está en guerra contra un potente enemigo, el coronavirus.

Estas fechas van a poner a prueba a muchos que disfrutan poniéndose el sagrado manto blanco con la cruz bermeja que concedió al Temple S.S. el Papa Eugenio III y que lo mancillan a diario colgándole todo tipo de medallas y prebendas, que si los antiguos templarios pudiesen levantarse de sus tumbas repudiarían por soberbios.

¿Por qué nos va a poner a prueba esta situación a los que nos sentimos verdaderamente templarios en pleno Siglo XXI? Porque además de los compromisos y esfuerzos que nos requiera en las actuales circunstancias nuestras responsabilidades y nuestro trabajo, y el estricto cumplimiento de las directrices que nos indicas nuestras autoridades, los que decimos sentirnos templarios hoy debemos tener un plus más.

El plus que distinguió a todos los miembros de esta sagrada Orden, y que ha sido el motivo por el que a pesar de los siglos y de su abrupto final siga estando en el recuerdo colectivo de todos. Hablamos del “Valor” de todo templario, que nos ayuda a soportar sacrificios personales para servir a nuestros ideales y a las personas necesitadas, de principios:

De “Defensa” de nuestras leyes, familia, nación, la iglesia y los más necesitados.

Con “Fe”, porque sólo con fe en Dios se pueden afrontar los sacrificios, sin caer en las tentaciones, dando esperanza y fuerzas a quienes más lo necesitan.

Todo ello con “Humildad”, reconociendo el buen trabajo de los demás y no vanagloriándose nunca del nuestro, porque para los templarios cualquier sacrificio va intrínseco en el voto de caballero que no se impone, se acepta, y por el que no hay que pedir reconocimiento alguno.

Y “Justicia”, porque si algo caracterizaba a estos monjes-soldados medievales era la búsqueda de la verdad sobre todo, nunca el beneficio personal, siempre luchando por la ecuanimidad, la equidad, honradez, la imparcialidad, la neutralidad, la rectitud, la razón, la honestidad, la conciencia, el cumplimiento de la ley y la defensa del más débil.

Además con “Generosidad”, luchando contra la debilidad de la avaricia, siendo altruistas y despendidos hacia el prójimo.

Todo ello con “Templanza”, porque el honor de un monje-soldado del Temple, como caballeros medievales, se fundamentaba en la moderación en todo, que no significaba abstención, sino de utilizar las cosas de una manera vana.

Jurando “Lealtad” a estos ideales y principios que deben regir nuestras vidas, al igual que a la Nación y la Iglesia, por los que no habría que dudar ni un momento en defenderlos, aunque ello nos llevase a la muerte.

Además con “Nobleza”, porque como ejemplos a seguir, los caballeros deben ser educados, honrados, generosos y equitativos a todos.

Pues bien, estos mismos ideales de Defensa, Fe, Justicia, Generosidad, Templanza, Lealtad y Nobleza de antaño, son ese plus que, todo el que se considere un verdadero seguidor de los principios del Temple hoy día, debe aplicar en el rol que se nos haya asignado para afrontar esta grave crisis.

Es en este momento cuando tras una bata de sanitario, un uniforme policial, de seguridad o militar; un mono de repartidor o de conductor, un mandil de cajera, etc. se encuentra una mujer o un hombre que verdaderamente siente el Temple, defendiendo a los que nos necesitan del coronavirus, teniendo fe en Dios y que vamos a vencerlo, siendo justos y generosos al mismo tiempo con los demás; desempañando nuestra labor con templanza, lealtad, honradez y generosidad.

Estos son los verdaderos templarios del Siglo XXI y no otros.

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