Preocupación entre fieles españoles por aumento de cierres de iglesias y suspensión de cultos con la excusa del Covid-19, a pesar de estar permitido en el Estado de Alarma, y la pasividad de los obispos.

abr 6th, 2020 | By | Category: Otras Noticias, Portada
Lo ocurrido hace unos días en la Iglesia de San Servando (Cádiz), irrupción de la policía en el templo y obligar a finalizar la Misa, es algo que está ocurriendo con demasiada frecuencia en un Estado de Alarma que permite los cultos y que muchos comienzan a preguntarse si no será la excusa para que este Gobierno, que no simpatiza precisamente con la fe católica, esté haciendo de las suyas.

Lo ocurrido hace unos días en la Iglesia de San Servando (Cádiz), irrupción de la policía en el templo y obligar a finalizar la Misa, es algo que está ocurriendo con demasiada frecuencia en un Estado de Alarma que permite los cultos y que muchos comienzan a preguntarse si no será la excusa para que este Gobierno, que no simpatiza precisamente con la fe católica, esté haciendo de las suyas.

A pesar de que las misas no están prohibidas, según el Decreto 463/2020 de Estado de Alarma, y muchas diócesis permiten, aunque sea muy restringidamente y cumpliendo estrictas medidas de seguridad la asistencia de un mínimo número de fieles, preocupa el gran número de actuaciones policiales que obligan a finalizar la Misa y a cerrar la Iglesia en un país que, como España, tiene un Gobierno de coalición entre partidos de izquierdas, cuyos dirigentes simpatizan con dictaduras como Venezuela, Nicaragua o Cuba; olvidándose que los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos dicen, en su Artículo 1.5 que: “Los lugares de culto tienen garantizada su inviolabilidad con arreglo a las Leyes”.

De la misma forma son muchos los fieles los que están mostrando su contrariedad con la actitud de sus diferentes obispos que, en algunos casos permitiendo el culto con un número limitado de fieles, callan y dejan indefensos a sus sacerdotes cuando suceden estos hechos. Actitud que no dudan en calificar de cobarde.

VoxTempli – 060420.- Desde que el pasado 14 de marzo el Gobierno de coalición de izquierdas español decretara el Estado de Alarma en todo el país, con el objetivo de frenar la expansión del coronavirus-19, los ciudadanos españoles se encuentran con restricciones en sus libertades.
En lo referente a los oficios religiosos, a la asistencia a Misa, los españoles, según el artículo 11 del Real Decreto 623, sí pueden hacerlo, ya que este permite la celebración del culto y la ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres –aunque con limitaciones de número-, pero condicionadas a garantizar la distancia entre los feligreses.

La norma, concretamente el Artículo 11 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, dice textualmente que: “La asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro”.

De la misma forma las diferentes diócesis españolas, en base a lo establecido por el Decreto del Estado de Alarma, han tomado decisiones muy diversas como la del cierre total de los templos y suspensión de las misas hasta que finalice el Estado de Alarma, otras han suspendido las misas públicas y mantienen abiertos los templos, en otras se exime a los fieles del precepto de asistencia a las misas y recomiendan realizar los cultos a puerta cerrada y con una limitada presencia de fieles cumpliendo las normativas, etc.

Pero a pesar de que las misas no están prohibidas, según el Decreto de Estado de Alarma, y muchos diócesis lo permiten, aunque sea muy restringidamente la asistencia, preocupa el gran número de ocasiones en que la policía accede sin permiso alguno en los templos, procede a cancelar la misa y a expulsar a los pocos fieles que se encuentran en es momento en su interior, olvidándose que los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos dicen, en su Artículo 1.5 que: “Los lugares de culto tienen garantizada su inviolabilidad con arreglo a las Leyes”.

Así el pasado domingo la policía interrumpió una Misa en la parroquia de La Laguna (Cádiz), impidiendo al sacerdote proseguir con el oficio, y obligando a los fieles a su desalojo, pese a que el Real Decreto del Estado de Alarma permite el culto y tanto el párroco como los pocos feligreses que se encontraban dentro aseguraban cumplir todas las medidas de seguridad.

Días antes, el viernes, las misas de las parroquias gaditanas de San Servando y San Germán se veían interrumpidas cuando la policía apareció en su interior al grito de: “¡Suspendan inmediatamente esto!”. “¡Esto está prohibido!”, impidiendo  que siguiera celebrándose la Misa diaria, en la que estaban presentes una quincena de feligreses, que han denunciado al Diario de Cádiz la fuerza y el abuso de poder de una actuación policial que siguen sin entender, ya que el Real Decreto del Gobierno que regula el Estado de Alarma permite el culto en las iglesias, asegurando que en el interior del templo “se guardaban escrupulosamente todas las medidas de seguridad”, con los asistentes debidamente separados en el interior de una iglesia que ciertamente es de grandes dimensiones.

Pero la alarma salta cuando no se trata de un caso aislado, donde una posible mala interpretación del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el Estado de Alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, pudiese haber generado actuaciones que no se contemplan en el mismo.

El Domingo 15 de marzo, otros hechos similares ocurrieron en la Iglesia de El Salvador de Pedroche (Córdoba), en este caso fue la Guardia Civil quién tuvo la intervención.

El Domingo 22 de marzo ocurrió exactamente lo mismo en la Catedral de Valladolid, cuando la Policía Local, impidió se celebrara la Misa, amparándose que en ese momento había un grupo de personas para acceder a su interior.

Incluso el 20 de marzo, en uno de los hechos más inexplicables de estas actuaciones, el Párroco de San Lorenzo fue obligado a interrumpir la Misa que estaba dando a puerta cerrada, sin fieles, pero que retransmitía por los altavoces de la parroquia.

Algo que también ha ocurrido en Madrid o en Vizcaya, en la mayoría de los casos la policía ha actuado a instancias de denuncias de particulares. Como ocurría recientemente en Toledo, donde desaprensivos se aprovechan de las actuales circunstancias para ir contra la libertad religiosa de los católicos, en un claro ejemplo de cristianofobia. En algún caso, vecinos de estas parroquias, han podido comprobar como estos “milicianos” se llegan a apostar en los alrededores de las parroquias para delatar a las autoridades policiales cualquier incumplimiento de la normativa, cuando no mienten para provocar la intervención policial, curiosamente incumpliendo ellos mismos el aislamiento, lo que prueba la intencionalidad de los delatores .

Lo cierto es que, a pesar que el Artículo 11 del Real Decreto sobre medidas de contención en relación con los lugares de culto y con las ceremonias civiles y religiosas, lo permite, son muchas y variadas las excusas que se están llevando a cabo para cerrar iglesias.

En algunos casos los agentes esgrimen el artículo 7 del citado Decreto, el que impide la libertad de movimientos en la vía pública salvo por causa justificada, donde no aparece textualmente ir a Misa como una de las causas justificadas para poder desplazarse, y así convencen a los fieles a que regresen a sus domicilios con apercibimiento de levantar acta de infracción, sin importar el Artículo 11.

En otros casos se esgrimen excusas como asistir a Misa, a pesar de que se guardan las distancias exigidas por el Decreto, sin portar mascarillas –lo que no aparece reflejado en ninguna norma- o carecer de otras medidas, como geles hidroalcohólicos, que tampoco se indica.

Unos hechos, obligar al cierre de iglesias e interrumpir sus misas en base a un Decreto que no lo indica expresamente, que están generando muchas dudas en los fieles sobre las instrucciones que reciben los mandos policiales de un Gobierno que no se ha caracterizado precisamente por su respeto a las creencias católicas de la mayoría de los españoles, ni con la Iglesia, y que genera sus dudas, como ya están haciendo importantes juristas constitucionalistas, sobre si no se estará excediendo los límites de lo que representa un Estado de Alarma.

La Constitución Española de 1978, en su artículo 16, se refiere a la “libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley” y los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos dicen, en su Artículo 1.5 que: “Los lugares de culto tienen garantizada su inviolabilidad con arreglo a las Leyes”.

De la misma forma son muchos los fieles los que están mostrando su contrariedad con la actitud de sus diferentes obispos que, en algunos casos permitiendo el culto con un número limitado de fieles, callan y dejan indefensos a sus sacerdotes cuando suceden estos hechos. Actitud que no dudan en calificar de cobarde.

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