Tierra Santa clama auxilio, y se la juega el 13 de septiembre, mientras las “ordenes templarias” actuales ni están ni se les espera.

ago 26th, 2020 | By | Category: Portada, Tierra Santa

Lo único cierto y demostrable sobre la Orden del Temple es que nació, fue creada y vivió casi doscientos años entregada a una única misión, mantener los Santos Lugares para la Cristiandad. Hoy esa tierra, por la que dieron su vida miles de templarios, y que también fue la causa de su desaparición al no renunciar a su recuperación cuando los signos de la historia ya eran otros, clama auxilio para poder seguir manteniendo vivo al cristianismo, a los cristianos que allí viven y que los lugares bíblicos no desaparezcan; mientras que las miles de asociaciones y grupos que se dicen templarios por todo el mundo se dedican a otros menesteres, olvidando con ello las raíces y el único sentido de existencia de la Orden a la que dicen pertenecer. 

La Custodia de Tierra Santa clama auxilio a los cristianos del mundo para que el COVID-19 no acabe con el cristianismo en la tierra de Jesús, y la Colecta pro Terra Sancta puede ser la única posibilidad económica que permita seguir adelante lo que resta de 2020 ante la falta de otro tipo de ingresos que mantengan los lugares bíblicos y los diversos proyectos para que puedan vivir los cristianos que allí residen. ¿Dónde están todos los que se hacen llamar templarios? Esta llamada de la Custodia debería ser un revulsivo para todas las asociaciones y/o grupos que se denominan templarios y volcarse en salvar, hoy económicamente, las mismas tierras que los caballeros templarios hicieron hace siglos con su sangre. (Foto: puerta del Santo Sepulcro cerrada por el COVID-19).

La Custodia de Tierra Santa clama auxilio a los cristianos del mundo para que el COVID-19 no acabe con el cristianismo en la tierra de Jesús, y la Colecta pro Terra Sancta puede ser la única posibilidad económica que permita seguir adelante lo que resta de 2020 ante la falta de otro tipo de ingresos que mantengan los lugares bíblicos y los diversos proyectos para que puedan vivir los cristianos que allí residen. ¿Dónde están todos los que se hacen llamar templarios? Esta llamada de la Custodia debería ser un revulsivo para todas las asociaciones y/o grupos que se denominan templarios y volcarse en salvar, hoy económicamente, las mismas tierras que los caballeros templarios hicieron hace siglos con su sangre. (Foto: puerta del Santo Sepulcro cerrada por el COVID-19).

VoxTempli – 260820.- Tierra Santa necesita urgentemente nuestra ayuda, como cristianos tenemos que salir todos a una donando en la medida de nuestras posibilidades en la Colecta pro Terra Sancta del próximo 13 de septiembre, es nuestra obligación, pero si además simpatizamos con el Temple, nos atrae o formamos parte de una asociación o grupo que utiliza su nombre, es un deber.

La Custodia de Tierra Santa clama auxilio a los cristianos del mundo para que el COVID-19 no acabe con el cristianismo en la tierra de Jesús, y la Colecta pro Terra Sancta puede ser la única posibilidad económica que permita seguir adelante lo que resta de 2020 ante la falta de otro tipo de ingresos que mantengan los lugares bíblicos y los diversos proyectos para que puedan vivir los cristianos que allí residen. ¿Dónde están todos los que se hacen llamar templarios? Esta llamada de la Custodia debería ser un revulsivo para todas las asociaciones y/o grupos que se denominan templarios y volcarse en salvar, hoy económicamente, las mismas tierras que los caballeros templarios hicieron hace siglos con su sangre.

TANTO MONTA, MONTA TANTO TIERRA SANTA COMO LA MILICIA DEL TEMPLO.

Si vamos a hablar de Tierra Santa, no esta mal que nueve siglos después recordemos a esos caballeros francos -se dice que nueve-, que acompañaron con entrega y devoción a los reyes y príncipes cristianos durante la primera Cruzada para recuperar los Santos Lugares para la Cristiandad, ante la expansión y conversión al islam de la tierra que vio nacer al cristianismo.

Hablamos de Hugo de Payns, de la ilustre casa de los condes de Champaña y Godofredo de Saint-Omer, principales fundadores del Temple, a los que en un primer momento se les unieron otros cuatro llamados, según se cree, Gaufredo o Gofredo Bisoi, Rotario, Archimbaudo de Sant-Ameno, y Pagano de Monte Desiderio, junto a otros tres caballeros más cuyos nombres se desconocen.

Todos ellos caballeros francos cuya veneración por la ciudad en la que predicó y murió Jesucristo les hizo unirse en 1118, fecha más aceptada por los historiadores, para crear una pequeña milicia, que años después se convertiría en la todo poderosa Orden del Temple; consagrándose al servicio divino, siguiendo en algún modo la regla de San Agustín, para lo que hicieron los tres votos ordinarios de obediencia, pobreza y castidad ante Gormondo, patriarca entonces de Jerusalén.

Poco tiempo después ante Balduino II, rey de aquella Ciudad Santa, estos caballeros determinaron servirle y defender la Cruz con oraciones en el monasterio y espada invencible en el campo, por lo que este les otorga como cuartel-monasterio la ahora mezquita Al Aqsa, construida sobre las ruinas de lo que aún quedaba del templo de Jerusalén tras la invasión musulmana, hecho que hace creer a la mayoría de los historiadores que el nombre por el que se les conoció popularmente, templarios o Milicia del Temple, tiene su origen en el nombre de su sede.

La realidad del Reino Latino de Jerusalem, salvo las grandes ciudades amuralladas y las diferentes fortificaciones que le jalonaban, era de total inseguridad; especialmente para los peregrinos que hacían un largo viaje desde Occidente para visitar los lugares bíblicos y que estaban sometidos a la voluntad y vejaciones de toda clase de salteadores y grupos de musulmanes incontrolados que ponían en peligro no sólo el peregrinaje sino la vida de los cristianos, incluso los ya afincados en este reino.

Es así que, por petición de Balduino II, los integrantes de esta incipiente Milicia del Templo, adquieren bajo juramento ante Dios que su misión va a ser mantener despejados los caminos que llevan a Jerusalem, protegiendo a los peregrinos de los salteadores e infieles, y así la defensa para la Cristiandad de los Santos Lugares.

Nacía así la Orden del Temple con un único fin, la defensa del Reino Latino de Jerusalem, con el objetivo de preservar para la Cristiandad los Santos Lugares, permitiendo vivir a los cristianos en las tierras donde nació su fe, garantizando de la misma forma la posibilidad de que otros muchos pudiesen peregrinar con garantías.

Por tanto, si hay algo claro en la Orden del Temple fue su objetivo a lo largo de sus cerca de doscientos años de historia, hasta que fue suspendida por el Papa Clemente V en 1312, es la defensa de los Santos Lugares como parte de la Cristiandad.

Lo cierto es que mientras otras ordenes que habían luchado codo con codo con los templarios defendiendo el Reino Latino de Jerusalem, como la hospitalaria, al caer la última ciudad de este reino, Acre en 1291, consiguieron reescribirse (Orden de Malta, Santo Sepulcro, etc.), adaptarse a la realidad y continuar hoy trabajando; la suspensión papal al Temple nos impide predecir cual hubiese su futuro, si hubiese desaparecido o reescrito como sus otras ordenes hermanas, por lo que la única verdad es que la Orden del Temple deja de existir con los mismos fines para los que fue creada.

Así llegamos a la actualidad templaria del Siglo XXI, con una infinidad de asociaciones y/o grupos que se denominan sucesores, o incluso herederos del Temple, que en sus estatutos y reglas han incluido muchos otros fines que, aunque muchos no serían contrarios al Temple, desvirtúan la misión constitutiva del Temple, cuando no solapan las misiones actuales de otras organizaciones católicas perfectamente preparadas para llevar acabo estas tareas, olvidándose de cual fue el único fin por el que se creó y trabajó la Orden de la que dicen formar parte.

Olvidándonos de las asociaciones y/o grupos templarios cuya actividad es meramente testimonial en las redes sociales, otras centradas exclusivamente en la organización de ceremonias y actos sociales, y algunas más con fines desconocidos; las pocas que quedan que se dedican a acometer labores loables centran su escasa actividad en trabajos que ya están realizando otras organizaciones de la Iglesia o afines a ella, con mayores medios y preparación, como es Ayuda a la Iglesia Necesitada para la atención a los cristianos perseguidos por su fe en el mundo, o Cáritas en el caso de atención al necesitado, etc.

Lamentablemente, salvo alguna acción puntual y totalmente ineficaz por su escasa implicación de personas y obtención de recursos, todas estas asociaciones y/o grupos que se dicen templarias, sucesoras o herederas del Temple; se han olvidado del objetivo, misión y compromiso único de la Orden del Temple, la defensa de los peregrinos que visitaban los Santos Lugares y de las tierras de lo que fue el Reino Latino de Jerusalem, en definitiva mantener viva la Cristiandad en las tierras que la vio nacer; que es lo que hoy hace con el paso de los siglos la Custodia de Tierra Santa, facilitar el peregrinaje a estos lugares, cuidando de los templos y lugares bíblicos, y manteniendo viva la fe cristiana en Tierra Santa, evitando se convierta en un museo del cristianismo.

No hay que olvidarse que a la pérdida para la Cristiandad de los Santos Lugares, que cayeron a manos de los musulmanes, fue San Francisco de Asís el que gracias a su negociación con el sultán de Egipto Malek al-Kame consiguió mantener la presencia cristiana en los lugares bíblicos, hasta dar lugar a lo que hoy llamamos la Custodia de Tierra Santa, quien negociando ha sido la Orden Franciscana la que de alguna forma, evidentemente con otros medios, ha mantenido el cristianismo vivo en estas tierras.

TIERRA SANTA CLAMA AYUDA.

A pesar de las guerras, la creación del Estado de Israel, la difícil convivencia entre las tres religiones y las dificultades económicas; lo cierto es que la Custodia de Tierra Santa desde hace siglos se ocupa de la conservación y revitalización de los lugares santos del cristianismo en la tierra de Jesús y en todo Oriente Medio, del sostenimiento y desarrollo de la minoría cristiana que habita allí, de la conservación y mejora de áreas arqueológicas y santuarios, la intervención en casos de emergencia, la liturgia en los lugares de culto, las obras apostólicas y la asistencia a los peregrinos, entre otras misiones y objetivos.

En gran parte, todos estas misiones se financian gracias a los cientos de miles de peregrinos que año tras año se desplazan a visitar Tierra Santa, pero este año la Custodia no cuenta con esta importante fuente de ingresos.

La expansión del SARS-CoV-2 (COVID-19) a lo largo del mundo también ha alcanzado a la tierra de Jesús, y mucho, Israel sobrepasa los 100.000 contagios de coronavirus, más de 14.000 en Jerusalem, con cerca de 1.000 muertos, siendo estas cifras meramente orientativas en el momento de escribir esta nota, porque desgraciadamente quedan desfasadas en minutos.

A pesar del COVID-19 y de la falta de ingresos por la falta de peregrinos en Tierra Santa, la Iglesia sigue trabajando por la salvaguardia de la presencia cristiana. Y para ello necesita la ayuda de todos los fieles del resto de mundo, así lo ha subrayado el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, en una carta hecha pública y que la que además anima participar con generosidad en la Colecta a favor de Tierra Santa que, por causa del COVID-19, fue suspendida el Viernes Santo y tendrá lugar el próximo 13 de de septiembre.

Este año la Colecta pro Terra Sancta es de vital importancia, de seguir así la situación sanitaria mundial, podría ser la única oportunidad económica para subsistir.

Tan grave es la situación que el propio custodio, Fray Francesco Patton, a hecho público un llamamiento pidiendo ayuda: : “estamos llamados a custodiarla, protegerla y sentirla nuestra. Es el origen de nuestra cultura, historia, religión… ¡Por ello es necesaria la ayuda de todos!”.

Los santuarios de Tierra Santa, que custodian algunos de los lugares más destacados de la vida de Jesús, necesitan urgente ayuda, pues llevan varios meses sin recibir peregrinos a causa de la pandemia. Se trata de lugares tan significativos para los cristianos como el Monte de los Olivos, donde Jesús se recogió en oración en la víspera de su muerte, o la Basílica del Santo Sepulcro, donde se encuentran el Calvario y la Tumba de Cristo.

La Custodia de Tierra Santa tiene el encargo de custodiar ochenta santuarios, desde los más grandes a los menos conocidos, ubicados en las actuales fronteras de Israel, Palestina, Jordania y Siria. Y gracias a los peregrinos se podía mantener tamaño legado bíblico, pero ahora eso sólo será posible si los cristianos de todo el mundo donan con generosidad el día 13 de septiembre, lo que permitirá seguir cuidando los Santos Lugares del cristianismo, desde el Santo Sepulcro hasta la Basílica de la Natividad y los santuarios menos conocidos.

Una Colecta que permitirá continuar apoyando la acción pastoral de las parroquias bajo responsabilidad de la Custodia, una educación y un aprendizaje de calidad a más de 10.000 estudiantes que asisten a sus escuelas, ayudar a las familias cristianas jóvenes a encontrar un hogar, a los trabajadores migratorios cristianos a sentirse bienvenidos aunque estén lejos de su tierra natal, estar cerca de las poblaciones cristianas afectadas por la guerra en Siria y de los refugiados ahora dispersos en los distintos países en los que nos encontramos viviendo nuestra misión.

Esto es lo que esperamos poder seguir haciendo, afirma el custodio de Tierra Sansa en su carta, gracias a la ayuda de todos los cristianos del mundo el domingo 13 de septiembre.

Como antaño Tierra Santa está en grave peligro, los peregrinos no la pueden visitar y los cristianos allí residentes no puede subsistir, lo que nuevamente puede hacer que la tierra de Jesús se quede sin cristianos y se pierdan para siempre los lugares más significativos del cristianismo. Mientras tanto ninguna asociación y/o grupo que se dice templario se ha movilizado para dar todo de sí y cumplir con la misión para la que fue creada, la defensa de los Santos Lugares.

Tan sólo cabe esperar que el próximo 13 de septiembre sean muchos cristianos los que haciendo ingresos directamente a la Custodia o aportación económica en su parroquia durante la Colecta pro Terra Sancta, salven a Tierra Santa nuevamente para la Cristiandad, porque lamentablemente a las “ordenes del temple” actuales ni están ni se les espera.

Colabora con Tierra Santa, entra en su página https://www.proterrasancta.org/es/ayudanos/ y dona, o acude a tu parroquia el próximo domingo día 13 de septiembre y se generoso en la colecta, cuyo importe integro irá a parar a la Custodia de Tierra Santa.

 

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